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Hamás rompe la tregua y mata a cuatro soldados israelíes de origen árabe

El Ejército ataca un puesto policial palestino en Gaza como medida de represalia

La relativa calma que reinaba en los últimos días en la franja de Gaza fue interrumpida trágicamente en la madrugada de ayer por dos militantes de la organización integrista Hamás que, tras infiltrarse en territorio israelí, dieron muerte a cuatro soldados e hirieron a otros dos. Estos militares eran beduinos, ciudadanos árabes de Israel que sirven en una unidad de voluntarios. Los dos atacantes palestinos murieron en los tiroteos desatados tras el asalto.

En un comunicado emitido en Beirut, el atentado fue reivindicado por el grupo fundamentalista Hamás. Jaled Mashal, jefe del departamento político de la organización, declaró que 'la acción fue llevada a cabo por dos miembros del brazo armado de Hamás en la zona de Rafá de la franja de Gaza. Los asaltantes eran Mohamed al Rani Abu Jamus, de 23 años, miembro de la policía naval palestina, e Imad Abu Rizek, de 25, ambos de esa misma región. Junto a los cuerpos de los palestinos fueron hallados fusiles Kaláshnikov y varias granadas y cargadores. 'Iban uniformados como policías palestinos, y está claro que hay coordinación entre la Autoridad Palestina y Hamás', aseguró el teniente general Saúl Mofaz, comandante en jefe del Ejército israelí. La Autoridad Palestina condenó el ataque, anunció que lo iba a investigar y advirtió de que 'el Gobierno de Ariel Sharon utilizará esto como pretexto para continuar con la política de bloqueos al pueblo palestino'. El ataque fue perpetrado junto al kibutz Kerem Shalom, una zona generalmente tranquila, a pesar de su estratégica ubicación en el triángulo de fronteras entre Egipto, Israel y la autonomía palestina. El grupo atacante logró atravesar la valla que separa el territorio palestino de Gaza y el suelo israelí, y se adentró unos 400 metros en Israel. Primero atacó con granadas a los soldados apostados cerca de Kerem Shalom.

Según el general Doron Almog, jefe del Comando Sur del Ejército israelí, Hamás había aceptado aparentemente un alto el fuego durante cierto tiempo, debido a la presión de la Autoridad Palestina, para mantener cierta calma durante la misión del enviado norteamericano, Anthony Zinni.

La AP ha rechazado categóricamente las acusaciones israelíes. 'Fue en territorio israelí, no sabemos nada hasta que nos devuelvan los cuerpos', dijo el portavoz del general Abdel Razek al Majaide, jefe de la Seguridad Nacional palestina en la franja de Gaza. 'Lo que sabemos es que dos civiles desaparecieron de sus casas en Rafá el martes por la noche, y debemos estudiar aún si alguno estaba relacionado con la Autoridad Palestina'.

El Gabinete de seguridad de Israel se reunió bajo la dirección del primer ministro para estudiar la situación. El presidente del Estado, Moshe Katzav, destacó que 'la calma es totalmente aparente, y lo que hay que hacer es presionar en todo sentido a la Autoridad Palestina'.

Con esta situación de fondo, los palestinos se hallaban ayer en estado de alerta ante una respuesta armada israelí. Aunque se desmintió oficialmente que se hubiesen evacuado sus comandancias en Gaza, los altos oficiales palestinos tomaron medidas preventivas. Israel no tardó en lanzar un ataque de represalia; una de sus unidades penetró unos 500 metros en el territorio autónomo palestino, donde destruyó un puesto policial abandonado. Tres carros de combate y una excavadora llevaron a cabo la operación cerca de Rafá sin disparar un solo tiro.

Las repercusiones militares de lo sucedido aún son difíciles de evaluar. Es evidente que en el ámbito político todo vuelve a complicarse. Tras los últimos días, casi totalmente tranquilos, la cuenta de los siete días de calma absoluta exigidos por Israel para avanzar en el proceso de alto el fuego queda de hecho congelada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de enero de 2002