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REPORTAJE

'¿Habrá despidos, ministro?'

El titular de Economía, Remes Lenicov, asegura que la Ley de Emergencia supone un giro a la izquierda en Argentina

El apellido Remes, como llaman a secas al nuevo ministro de Economía argentino, Jorge Remes Lenicov, puede ser traducido del hebreo al español como 'pista' o 'señal'. Si de responder al mandato se trata, el ministro ha recurrido a todos los indicadores de tránsito disponibles para marcar el camino alternativo por el que, en opinión suya y de su equipo, debe seguir el rumbo económico del país. La punta de la flecha construida con destellantes luces rojas y colocada delante del abismo fue orientada hacia un antiguo sendero alternativo que antes se llamaba 'socialista', que el ministro considera ahora 'solidario', y que en definitiva queda a la izquierda de la ruta anterior.

Puede leerse el perfil ideológico de quien se ha hecho cargo del barco cuando contesta de forma sencilla y directa, sin dudar a la pregunta '¿Habrá despidos, ministro?', de la siguiente forma: 'En una economía que tiene un 20% o 22% de desocupación, el Estado no puede sumar una sola persona más a los desocupados'. O a la pregunta: '¿Qué le pide usted al pueblo argentino?'. 'No se puede pedir paciencia al pueblo argentino, le pido consideración, entendimiento y que crean que de verdad que estas medidas parten de la gravedad de la situación pero son consistentes. No hay milagros. No puedo anunciar bienestar de hoy para mañana'. Otras palabras de Remes: 'En una situación tan grave como la que estamos, todos tienen que hacer un esfuerzo. Los más pobres ya vienen hace tiempo haciendo esfuerzos y hoy pedimos la colaboración de todos aquellos más ricos y más fuertes para que tengan un criterio solidario'. Y agrega: 'Cambia la manera de hacer política económica en Argentina. Con la anterior no habríamos podido salvar la crisis'.

Las críticas de los economistas patrocinados por grupos económicos que responden a fundaciones 'liberales', realizadas inclusive antes de que se aprobara la Ley de Emergencia, han sido inclementes, duras y en un punto algo autoritarias. 'Una Ley que nos hace retroceder treinta años', tituló su extenso artículo en el periódico La Nación el consultor Roberto Cachanosky, donde se leía: 'Estamos asistiendo a una situación que parecía impensable, la de volver a las políticas económicas de las décadas de los setenta y de los ochenta, con controles de todo tipo'.

Nadie niega la honestidad del nuevo ministro, pero suponen que no podrá liberarse de la influencia del 'peronismo' en el que milita y al que responde desde hace 30 años. '¿Tenés miedo?', le preguntó un amigo a Remes. 'No, la familia sí, no estaban muy convencidos de que aceptara el cargo, pero yo no, quizá porque estoy trabajando en un estado de semi inconsciencia', contestó Remes Lenicov. Probablemente fue en ese estado, y quizá algo más alterado de lo habitual, en el que habló con el presidente Duhalde, el pasado viernes, para pedirle que resistiera a las presiones y no aceptara modificaciones en el proyecto de Ley de Emergencia.

Un colaborador le había advertido de que el tratamiento en el Parlamento se demoraba porque el jefe del Estado iba eliminar el impuesto a las exportaciones de hidrocarburos. Remes Lenicov dijo 'no' de un modo firme y tranquilo.

El pasado domingo por la noche explicó, con calma, la situación y los pasos a seguir: 'Argentina está en bancarrota. Llevamos cuatro años de una depresión creciente'. Para el ministro, 'el plan, en el corto plazo tiene un conjunto de objetivos: Primero, decir exactamente dónde estamos parados y qué cosas nos han sucedido. Luego, destrabar el proceso de producción que hoy esta absolutamente enmarañado por normas, reglamentaciones, excepciones y un exceso de burocracia. Debemos crear certidumbre y finalmente, hay que preparar el terreno para iniciar las reformas estructurales que tenemos que hacer'.

'¿Qué es lo que vamos a hacer? Primero, la modificación de la política cambiaria. Segundo, vamos a reformar la carta orgánica del Banco Central para que vuelva a ser prestamista de última instancia, pero también vamos a fijar una regla monetaria y una política monetaria consistente. Tercero, vamos a presentar un nuevo presupuesto con medidas de austeridad para alcanzar el equilibrio fiscal'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de enero de 2002