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La ONU denuncia la matanza de 52 civiles en un bombardeo de EE UU

25 niños y 10 mujeres murieron por las bombas contra un grupo en el que no había talibanes

La aviación estadounidense arrasó el pasado 29 de diciembre una aldea de la provincia de Patkia, en el este de Afganistán, y mató a 52 de sus habitantes, la mitad de ellos niños, según informó ayer Naciones Unidas. La portavoz de la ONU en Kabul, Stephanie Bunker, señaló en una conferencia de prensa que todas las víctimas son civiles y que entre ellas no hay miembros de Al Qaeda ni talibanes. Algunas de las víctimas, dijo la portavoz, fueron abatidas cuando intentaban huir de las bombas campo a través.

Habitada mayoritariamente por miembros de la etnia pastún y fronteriza con Pakistán, la provincia de Patkia ha sido bombardeada varias veces en las últimas semanas por las fuerzas de EE UU, que aseguran haber localizado en ella algunos focos de resistencia talibán. El pasado 21 de diciembre, 65 personas que viajaban en un convoy de vehículos en dirección a Kabul murieron en un bombardeo similar. Las bombas comenzaron a caer de madrugada, mientras dormían los 250 habitantes de la aldea de Miazi Jala, cercana a la ciudad de Gardez, 120 kilómetros al sur de Kabul. Al primer ataque siguieron otros dos, que redujeron a escombros cuatro complejos de viviendas. Un grupo de 10 o 20 personas, entre ellas varios niños, intentaron huir hacia un arroyo cercano y fueron abatidas en plena carrera. 'No hubo supervivientes entre ellos', dijo Bunker.

A la pregunta de si hay talibanes o militantes de Al Qaeda entre las víctimas, la portavoz de la ONU respondió: 'Al parecer, no'. Bunker explicó que hasta el momento se han encontrado 52 cadáveres, algunos de ellos completamente destrozados, correspondientes a 25 niños, 17 hombres y 10 mujeres. Naciones Unidas, dijo su portavoz en Kabul, ha recibido la información de 'fuentes fiables' de la zona que no podía identificar por razones de seguridad.

El representante especial de Naciones Unidas en Afganistán, el argelino Lakhdar Brahimi, que se encuentra en Kabul supervisando el proceso de transición política, expresó su preocupación por lo ocurrido y habló del incidente con Hamid Karzai, presidente provisional de Afganistán. Karzai, según la portavoz de la ONU, también se mostró preocupado y anunció que tratará del asunto con las autoridades de Estados Unidos.

La matanza de Miazi Jala es el segundo incidente embarazoso en el último mes para el Gobierno de Karzai, surgido de las negociaciones de Bonn con el apoyo de EE UU y el resto de los países occidentales, tras el incidente del pasado 21 de diciembre en el que murieron 65 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de enero de 2002