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Solana amenazó con dimitir antes de la cumbre de la UE en Laeken

'Míster Pesc' obligó a cambiar la versión inicial de la declaración, que ponía en entredicho su figura

El texto de la Declaración de Laeken, aprobado el sábado por los 15 líderes europeos, estuvo a punto de provocar una grave crisis institucional en la UE. Las primeras versiones del documento ponían en entredicho la coordinación de la política exterior entre Mister Pesc, Javier Solana, y la Comisión Europea, donde el británico Chris Patten se ocupa precisamente de las relaciones exteriores, y abrían el debate sobre la conveniencia de unificar ambos cargos en uno solo. Solana amenazó con dimitir y sólo rectificó cuando el canciller Gerhard Schröder y el británico Tony Blair modificaron el texto. Solana ya había advertido al presidente de turno de la UE, Guy Verhosftadt, de las dificultades que supondría abrir ahora ese debate sobre su figura.

La información ha sido contrastada en cuatro diferentes fuentes que han seguido de cerca el proceso del incidente, que en todos los casos han optado por restar importancia a lo ocurrido. El problema surgió poco antes de que el primer ministro belga y presidente de turno de la UE, Guy Verhofstadt, iniciara a finales del pasado noviembre el recorrido por todas las capitales europeas para escuchar las opiniones de los líderes sobre la Declaración de Laeken, que recoge las ideas fundamentales en la que se basará el gran debate sobre el futuro de la Unión.

Verhofstadt había enviado días antes a los líderes un texto de ese documento, en el que, entre otras cosas, se decía que Europa necesitaba una acción 'reforzada y mejor coordinada' en las relaciones exteriores. Al hilo de comentarios de este tipo, el primer ministro belga escuchó las opiniones de varios de sus colegas. Algunos de ellos las hicieron en alta voz. Así, el presidente francés, Jacques Chirac, habló el 23 de noviembre, tras entrevistarse con Schröder en Nantes (Francia), de la necesidad de que hubiera 'una sinergia' entre el Alto Representante para la Política Exterior de la UE y el comisario encargado de la cartera exterior. El término ya había sido citado por Schröder tras hablar con Solana.

El 26 de noviembre, el primer ministro belga inició su periplo europeo en Londres, y tanto en la capital británica como en Berlín el 29 de noviembre o el 3 de diciembre en París, se abordó esa cuestión. Lo que subyacía en las conversaciones era si había que plantearse la conveniencia o no de que sólo hubiera un único encargado de las relaciones exteriores en la UE y si el cargo debiera estar en el seno de la Comisión Europea.

Es la tesis manejada desde el año pasado por el presidente del Ejecutivo europeo, Romano Prodi, quien ha llegado a precisar que esa competencia debiera estar en manos de un vicepresidente de la Comisión. Para Bélgica, uno de los países más integracionistas de la Unión y partidario de reforzar al máximo a la Comisión, también es positiva esa fórmula.

Para entonces, según las fuentes informantes, Solana ya hizo saber a Verhofstadt, Schröder y Blair, y expresamente al primero, que le parecía inaceptable abrir ahora un debate en el que se ponía en entredicho la existencia de su propio cargo, cuando todavía le quedan tres años de mandato, por lo que consideraría la opción de dimitir. Además, ningún dirigente ha expresado hasta el momento la más mínima crítica a su labor y, por el contrario, todos los líderes coinciden en elogiar los avances logrados por Solana tanto en la política exterior común como en la defensa y seguridad.

Pero, tras la gira de Verhofstadt, una nueva redacción de la Declaración de Laeken volvió a recoger una frase que provocó de nuevo la reacción de Solana. El texto decía: 'Cómo aumentar la coherencia de la política exterior común? ¿Cómo organizar la sinergia entre el Alto Representante y el comisario competente en estas cuestiones?'. Para Solana, esos términos eran igualmente inaceptables, porque tal sinergia ya existe. De hecho, las relaciones entre él y Solana son realmente buenas, como ambos repiten continuamente. 'No hay dos personas que puedan trabajar mejor juntas y sin problemas', acaba de declarar Patten a la prensa alemana.

Por eso, Schröder y Blair, y sobre todo el primero, acabaron interviniendo directamente para modificar el texto de forma que quedara claro que tal sinergia ya existe y que ahora no se plantea el debate sobre tal unificación de cargos. Finalmente, el texto quedó así: '¿Cómo reforzar la sinergia entre el Alto Representante y el comisario competente en estas cuestiones?'.

Esa fórmula sí satisfizo a Solana, quien ha comentado que el texto final de la Declaración de Laeken le parece realmente muy bueno.

Fuentes próximas a Solana, prefirieron no hacer comentarios sobre esta información.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de diciembre de 2001