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EE UU concentra sus bombardeos en una zona muy precisa de Tora Bora

Rumsfield anuncia que 50 combatientes de Al Qaeda han sido capturados por los 'marines'

Día y noche, las bombas estadounidenses siguen cayendo sobre Tora Bora, último reducto de Al Qaeda en Afganistán. El cerco es cada vez más estrecho en torno a los seguidores de Osama Bin Laden que ayer resistían fieramente sobre el terreno el acoso de varios miles de combatientes pastunes y un número indeterminado de soldados de las fuerzas especiales de EE UU. Anoche, el secretario de Defensa de EE UU, Donald Rumsfield, anunciaba la captura de 50 combatientes de Al Qaeda por parte de los marines estadounidenses.

Mientras algunos líderes pastunes sitúan al terrorista saudí en alguna cueva de la zona, otros aseguran que ha conseguido cruzar la sierra y refugiarse en el vecino Pakistán.

Ayer se cumplieron 11 días de bombardeos sobre las Montañas Blancas, una sierra fronteriza con Pakistán con picos que alcanzan los 4.500 metros de altitud. Durante toda la jornada, la fuerza aérea de EE UU machacó sin descanso una zona de escasa extensión muy cercana al pueblo de Tora Bora, que da nombre a toda la comarca. El Pentágono cree que Bin Laden está acorralado en ese lugar. Aviones B-52 y C-180 arrojaron su carga mortífera sobre puntos muy precisos de la sierra, dejando petrificados los escasos árboles que aún sobrevivían en las laderas de las montañas. Desde Jalalabad, 50 kilómetros al norte, anoche seguía escuchándose el vuelo incesante de los aparatos militares norteamericanos.

Sobre el terreno, combatientes pastunes y soldados de las fuerzas especiales de EE UU intercambiaron fuego con los fugitivos de Al Qaeda, cuyo número, según fuentes estadounidenses, ronda los 1.500. Los primeros atacaban con morteros y tanques; los segundos se defendían con disparos de ametralladora y fusil. La lucha en Tora Bora no ha llegado aún al cuerpo a cuerpo, pero las posiciones de ambas partes están muy cercanas. Según la agencia Associated Press, dos soldados estadounidenses resultaron heridos leves cerca de una de las cuevas que han utilizado como refugio en las últimas semanas los seguidores de Osama Bin Laden. Construidas por los muyahidin con ayuda de la norteamericana Agencia Central de Inteligencia, CIA, en los años ochenta, durante la guerra contra la ocupación soviética, esas cuevas han sido uno de los objetivos principales de las bombas de EE UU y en su interior podrían haber muerto numerosos militantes de Al Qaeda.

El comandante pastún Haji Qadir declaró a un grupo de periodistas cerca de Tora Bora que los sitiados se han dividido en dos grupos: uno habría huido hacia los bosques, con intención de llegar a Pakistán, mientras que otro permanecería en una de las cuevas. Nada puede darse por cierto, ya que cada comandante pastún, y también cada combatiente, da una versión distinta de los acontecimientos.

En Washington, fuentes del Pentágono aseguraron que los guerrilleros de Al Qaeda están acorralados en una zona cada vez más pequeña, pero reconocieron que Bin Laden todavía tendría posibilidades de escapar. La caza del principal responsable de los atentados del 11 de septiembre podría experimentar hoy una pausa. Coincidiendo con el último día del Ramadán, el consejo tribal de la zona decidirá hoy si ordena una interrupción de los combates durante tres días para celebrar el fin del mes sagrado musulmán.

Los encargados de cazar a Bin Laden, por cuya cabeza Washington ofrece 25 millones de dólares (2.200 millones de pesetas), son combatientes de la llamada Alianza del Este, una coalición de tribus pastunes de la zona de Jalalabad. Sus tres líderes, Haji Zaman, Hazrat Ali y Haji Qadir, no sólo rivalizan por la recompensa, sino también por la supremacía política en Jalalabad.

En Pakistán, el Ejército ha reforzado en los últimos días la vigilancia de la frontera para cortar la salida a los hombres de Bin Laden. Ayer, el puesto fronterizo de Torjam, al noreste de Tora Bora, era sobrevolado por helicópteros paquistaníes. En Torjam era continuo el trasiego de camiones vacíos procedentes de Afganistán en dirección a la ciudad paquistaní de Peshawar, donde se cargarán con ayuda humanitaria para la población de la zona de Jalalabad, muy castigada por la guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de diciembre de 2001