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Los 5 grandes de la UE aportarán fuerzas para la fase terrestre

El 'gabinete de guerra' de Londres provoca divisiones en la Unión

Los cinco grandes países de la Unión Europea (Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y España) están dispuestos a aportar medios militares en la segunda fase de la operación contra el régimen de los talibanes en Afganistán si Estados Unidos lo pide, como quedó claro en la minicumbre europea celebrada en Londres el pasado domingo, según fuentes conocedoras de su contenido.

El Reino Unido tiene soldados en la zona, Italia ya ha recibido la petición, Alemania la espera en breve, y Francia y España creen que también serán invitados a participar. La minicumbre, de la que ayer fueron informados en Bruselas los embajadores de los Quince ante la UE, se dividió en tres partes: aspectos militares, análisis de la coalición internacional y preparativos para el periodo postalibán en Afganistán, además del envío de ayuda humanitaria.

En el primer capítulo, los reunidos hablaron de los efectos de la actual fase de bombardeos, valoraron la conveniencia de incrementar en una segunda fase las operaciones especiales o de comandos y coincidieron en que las operaciones 'deben continuar porque no hay nada que justifique dar ventajas a las organizaciones terroristas', en palabras de José María Aznar en referencia a una hipotética pausa durante el Ramadán. 'No habrá pausa porque supondría prolongar el conflicto', añadió el canciller Gerhard Schröder.

Los líderes de los cinco países, según las fuentes informantes, dejaron clara su intención de formar parte de la coalición militar. De hecho, algunos de esos países ya cuentan con enlaces militares en los órganos de mando de la operación sobre el terreno, aunque el dato aún no se ha hecho público, aparte de los enlaces ya desplazados a Tampa (Florida), como es el caso del general español Fernando Sánchez-Lafuente.

Pero en la reunión, calificada por la prensa británica como 'gabinete de guerra', se habló también de iniciativas política y diplomáticas, porque, como dijo el presidente francés, Jacques Chirac, 'la acción militar no es la única solución'. Por eso, los principales líderes europeos repasaron los peligros de que la coalición se resquebraje si no se reduce la violencia en Oriente Próximo.

La minicumbre surgió el viernes a iniciativa de Tony Blair, primer ministro británico, quien sólo invitó al canciller Schröder y al presidente y primer ministro de Francia. El domingo por la mañana, convocó también al italiano Silvio Berlusconi y a Aznar. Blair comunicó los planes a Guy Verhofstadt, primer ministro de Bélgica (país que ahora preside la UE), quien se mostró partidario de acudir, pero si era acompañado de Javier Solana, representante para la Política Exterior de la UE. Verhofstadt, además, advirtió de que sólo iría si así lo asumía el resto de líderes europeos ausentes. Todos lo asumieron, pero el primer ministro holandés, Wim Kok, acabó autoinvitándose. Semejante improvisación provocó una nueva división entre países grandes y pequeños de la UE y una avalancha de críticas al funcionamiento de la Unión en general y de la Política Exterior Común en particular.

Ayer, representantes de Portugal y Grecia fueron los que más se hicieron oír. 'Cuanto más se necesita a la UE, menos se muestra como debiera', afirmó el presidente de Portugal, Jorge Sampaio. 'Parece que los pequeños no pueden enterarse de algunas cosas', añadió otro portavoz danés. Para el Gobierno griego, la reunión se debiera haber celebrado en el seno de las instituciones de la UE.

Por el contrario, la Comisión Europea, que tan duramente reaccionó cuando los tres grandes celebraron una reunión aparte el pasado día 19 en Gante, asumió ayer que en Londres se habló sobre todo 'de temas militares, y la Comisión no tiene competencias en este terreno', por lo que prefirió no protestar esta vez.

Italia, que tanto protestó por lo ocurrido en Gante, mostró ayer la otra cara, una vez que Berlusconi se sentó entre los elegidos. 'La cooperación ha mejorado de Gante a Londres', dijo ayer un portavoz de Berlusconi. Lo cierto es que, como insistía ayer un alto cargo en Bruselas, 'en Londres estuvieron los que participan o están dispuestos a involucrarse en la guerra, y eso es todo'.

Seguramente es lo que mañana dejará claro Blair ante George W. Bush en Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de noviembre de 2001