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EE UU instalará una base militar en el norte de Afganistán

El Pentágono se asocia directamente con las guerrillas de la Alianza del Norte

El Pentágono no tiene ya ningún reparo en asociarse directamente con las guerrillas afganas de la Alianza del Norte. Aunque sus dirigentes apenas fueron mejores que los talibanes cuando ocuparon el poder, y aunque se sospecha que la Alianza reventará de nuevo en fracciones enfrentadas en cuanto recupere territorio, la lentitud con que avanza la campaña ha convencido a los estrategas estadounidenses de que deben apostar fuerte por el mal menor. La cooperación puede plasmarse pronto en la instalación de una base militar de EE UU dentro del territorio afgano controlado por la Alianza.

El plan de sumar infantería estadounidense a las mermadas fuerzas de la Alianza del Norte fue adelantado ayer por el diario USA Today y confirmado por la agencia de noticias Reuters en fuentes oficiales no identificadas.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, se negó a confirmar o desmentir la información: "Estamos sopesando muchas opciones y tenemos muchas ideas, pero no vamos a anunciarlas con antelación", dijo. Tanto USA Today como Reuters señalaron que la base alojaría a unos 600 soldados, de los cuales 200 o 300 serían miembros de cuerpos especiales como los Rangers o Delta Force, y el resto, tropas encargadas de proporcionar alimento, sanidad y vías de evacuación a los comandos. La instalación dispondría de helicópteros de ataque, lo que permitiría lanzar incursiones contra las líneas talibanes, a pocos kilómetros de las posiciones de la Alianza.

Rumsfeld trató de atajar las críticas levantadas por el alto número de bajas civiles causadas por los bombardeos durante el pasado fin de semana. "Nunca ha habido una guerra en la que no muriera gente", afirmó, "y nadie hace tantos esfuerzos como nosotros por evitar la muerte de inocentes, que lamentamos con sinceridad en todos los casos. Entendemos el dolor de perder a un padre, a un hijo, a un amigo, porque 5.000 familias estadounidenses lo sufrieron el 11 de septiembre".

"Por otra parte", añadió el secretario de Defensa, "cuando los talibanes hablan de cientos de víctimas se limitan a emitir propaganda; esas cifras son totalmente falsas". Rumsfeld acabó culpando directamente a los talibanes por las bajas civiles: "Fueron ellos quienes empezaron esta guerra al acoger a terroristas, convirtiéndose ellos mismos en terroristas; son ellos quienes se ocultan en mezquitas y camuflan su equipamiento militar dentro de las ciudades; son ellos quienes utilizan a la población civil como escudo humano". El secretario de Defensa aseguró que la guerra en Afganistán se parecía "a una carrera de maratón" e insistió en pedir "paciencia y determinación". "Es natural que haya una cierta frustración, y que algunos, incluso desde dentro del Pentágono, pidan que se realicen ataques terrestres y se acelere la campaña; pero la campaña sigue al ritmo que habíamos decidido y de acuerdo con nuestros planes", añadió.

La estrategia del Pentágono se centra cada vez más en apoyarse en la Alianza del Norte y la pequeña porción de territorio que ésta controla en la esquina noreste del país. Los bombardeos contra las posiciones talibanes que bloquean a la Alianza del Norte se han hecho cotidianos. Kabul, que sufrió duros ataques durante el fin de semana, vivió ayer una jornada de tranquilidad. Kandahar, el bastión de las milicias talibanes, volvió a ser objetivo de la aviación estadounidense durante la noche del domingo al lunes.

Rumsfeld reveló que el Pentágono, "en cooperación con otras agencias de seguridad", probablemente la CIA, había decidido encargarse directamente del suministro de armas y municiones a la Alianza del Norte. "Buscamos la munición adecuada para su arsenal, la compramos, la transportamos hasta la región y la descargamos desde nuestros aviones, con paracaídas", explicó.

Según el máximo responsable de la gestión de la guerra dentro del Gabinete de George W. Bush, la Alianza del Norte no había podido aún hacer uso efectivo de esas ayudas "por sus propias dificultades logísticas". "Tienen que localizar las cajas y luego transportarlas a lomos de burro o mula al lugar donde las necesitan, y eso parece llevarles varios días", dijo.

Por otra parte, Bush se reunirá con el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, en Nueva York el próximo 10 de noviembre para discutir sobre su cooperación en la guerra contra el terrorismo. La reunión se celebrará en el marco de la Asamblea General de la ONU, a la que asistirá Bush los días 10 y 11 de noviembre, y según la agenda facilitada por la Casa Blanca pronunciará un discurso ante la Asamblea General, almorzará con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y celebrá entrevistas con otros líderes mundiales.

El FBI advierte de golpes terroristas "inminentes"

El fiscal general, John Ashcroft, y el director del FBI, Robert Mueller, comparecieron anoche ante las cámaras para anunciar que los servicios de inteligencia habían recibido "informaciones creíbles" sobre la inminencia de nuevos atentados terroristas en EE UU. Ashcroft y Mueller no revelaron la procedencia de los avisos y dijeron desconocer cómo y dónde, pero indicaron que los atentados podrían realizarse esta semana.

Es la segunda vez que se lanza una alerta así. La primera se realizó el 11 de octubre, a través de un breve comunicado del FBI. Mueller comentó ayer que esa alerta "evitó tal vez" que se concretaran entonces las amenazas. La comparecencia pública añadió dramatismo al aviso y contribuyó a elevar la inquietud colectiva, cosa que, en cierta forma, servía a los objetivos de los terroristas. Ashcroft indicó, sin embargo, que ese dramatismo serviría para que los ciudadanos tuvieran más paciencia al topar con medidas de seguridad adicionales, y para que no dudaran en denunciar "cualquier cosa que indujera a sospechas razonables".

Musharraf visitará a Bush

El presidente George W. Bush se reunirá con el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, en Nueva York el próximo 10 de noviembre para discutir sobre su cooperación en la guerra contra el terrorismo. La reunión se celebrará en el marco de la Asamblea General de la ONU, a la que asistirá Bush los días 10 y 11 de noviembre, y según la agenda facilitada por la Casa Blanca pronunciará un discurso ante la Asamblea General, almorzará con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y celebrá entrevistas con otros líderes mundiales. La Asamblea fue pospuesta como consecuencia de los atentados terroristas del 11 de septiembre. El presidente paquistaní es un aliado clave en la campaña de ataques contra Afganistán que está llevando a cabo Estados Unidos, aunque ha pedido el cese de los bombardeos. Por otra parte, Bush pidió ayer a los norteamericanos paciencia en la guerra contra Afganistán. 'Estoy realmente complacido por el hecho de que el pueblo americano sea tan paciente. Nos va a llevar un tiempo alcanzar nuestro objetivo y aprecio esa paciencia'. Bush indicó que se había reunido por vez primera con el nuevo consejo encargado de la lucha antiterrorista en territorio nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de octubre de 2001

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