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Los talibán abren fuego contra aviones en Kabul

El Gobierno afgano se ofrece a liberar a los cooperantes detenidos para impedir un ataque de castigo de EE UU

Dos aviones que sobrevolaron ayer el cielo de Kabul, la capital de Afganistán, provocaron la respuesta de las baterías antiaéreas del régimen de los talibán. El Pentágono no quiso confirmar que fueran aviones espía norteamericanos. Poco antes, mientras seguían creciendo los indicios de una inminente acción bélica en la zona, el Gobierno afgano ofreció a EE UU liberar a los ocho cooperantes occidentales que permanecen detenidos en Kabul si se suspenden los planes de ataque. EE UU rechazó tajantemente la oferta, y George Bush recalcó una vez más que 'el tiempo está acabándose' para los talibán. En medio de esta tensión prebélica, dos personas murieron tras una explosión en Jobar, en Arabia Saudí.Dos aviones que sobrevolaron ayer el cielo de Kabul, la capital de Afganistán, provocaron la respuesta de las baterías antiaéreas del régimen de los talibán. El Pentágono no quiso confirmar que fueran aviones espía norteamericanos. Poco antes, mientras seguían creciendo los indicios de una inminente acción bélica en la zona, el Gobierno afgano ofreció a EE UU liberar a los ocho cooperantes occidentales que permanecen detenidos en Kabul si se suspenden los planes de ataque. EE UU rechazó tajantemente la oferta, y George Bush recalcó una vez más que 'el tiempo está acabándose' para los talibán. En medio de esta tensión prebélica, dos personas murieron tras una explosión en Jobar, en Arabia Saudí.

Las baterías antiaéreas de los talibán dispararon al cielo ayer por primera vez en Kabul desde el inicio de la crisis. Dos aviones, que ningún actor del conflicto ha identificado, cruzaron un cielo que permanece en silencio desde que hace tres semanas los talibán cerraron el espacio aéreo. Las baterías antiaéreas repicaron durante 15 minutos. Según las imágenes que captó la televisión árabe Al Yasira, las fuerzas talibán llegaron a disparar un misil tierra-aire que falló en el blanco.

Horas después de ese primer incidente, tres aviones sobrevolaron la ciudad de Herat (al oeste de Afganistán). A falta de confirmación por el Pentágono, los analistas militares apuntan a vuelos de reconocimiento para detectar las posiciones de las baterías antiaéreas de los talibán. EE UU ya ha orientado uno de sus satélites espía a Afganistán.

Mientras la tensión prebélica de la zona se disparaba con el incidente aéreo, los talibán ofrecían dejar en libertad a los ocho trabajadores humanitarios de la ONG alemana Shelter Now International (SIN), acusados de predicar el cristianismo, si Estados Unidos acaba con las amenazas de acción militar contra su régimen.

Oficialmente, pedían a EE UU que 'reduzca los problemas de los afganos y les deje vivir con confianza y regresar a sus casas'. 'Si dejan de lanzar amenazas, tomaremos las medidas para liberar a los ocho extranjeros', aseguraba el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores difundido por AIP. El improbable canje fue desestimado por Washington. 'Nuestra petición [entregar a Bin Laden] no es negociable', dijo un portavoz de la Casa Blanca. 'Es momento para la acción, no para las palabras'.

Los trabajadores humanitarios (cuatro alemanes, dos australianos y dos estadounidenses) fueron detenidos a principios de agosto bajo la acusación de predicar el cristianismo, algo que todos han negado.

Los talibán han visto esta semana como el único aliado que les quedaba en el mundo, su vecino Pakistán, se distanciaba de ellos y reconocía que Estados Unidos tiene 'pruebas abrumadoras y concluyentes' para juzgar a Osama Bin Laden, el hombre que se niegan a entregar. A Islamabad sólo le ha faltado cortar los lazos diplomáticos. Un portavoz gubernamental dijo ayer que no van a enviar más delegaciones o enviados a Afganistán. 'Los talibán saben lo que quiere la comunidad internacional. Si deciden responder a lo que quiere... será en un su beneficio', advirtió el portavoz del Gobierno de Pakistán, Riad Mohamed Khan.

Sin embargo, el líder de los talibán, Mohamed Omar, rechazó ayer una vez más que Bin Laden, que se refugia en Afganistán desde 1996, fuera el cerebro de los atentados que costaron la vida a más de 5.000 personas el pasado 11 de septiembre en Nueva York y Washington bajo el argumento de que no se puede pedir a nadie que se suicide. En todo caso, 'si EE UU cree que los secuestradores son los verdaderos culpables, entonces están muertos. Nadie se suicidaría por otro o por los intereses de otro', explicaba en un comunicado. En la mima línea, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores afgano criticó también la iniciativa norteamericana de enviar raciones de comida desde el aire a los miles de refugiados que huyen de un posible ataque: 'Intentan hacer creer a los afganos que ellos no son el enemigo, pero no es cierto. La realidad es que Estados Unidos es el enemigo, no sólo de Afganistán, sino de toda la comunidad árabe'. Ayer, un desertor de los guerrilleros talibán reveló a Reuters que éstos bailaron de alegría tras los atentados y comentaron con admiración que 'Osama había atacado América'.

El cerco de los talibán se manifestó también en la jornada con el anuncio por parte de un portavoz de la oposición antitalibán de Afganistán, la llamada Alianza del Norte, de que sus tropas se encontraban a 50 kilómetros de Mazar-e Sharif, principal ciudad del Norte del país. Según fuentes de los propios guerrilleros, la ciudad, bajo control talibán, podría estar bajo su control 'en dos o tres días'. Las últimas acciones han dejado 100 prisioneros y 25 muertos. El portavoz del jefe de guerra de la Alianza, Atta Mohamed, recalcó que la moral de los talibán 'está en su punto más bajo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2001