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Una acción militar precederá al lanzamiento de alimentos

La Casa Blanca ha encargado al Pentágono el diseño de la operación de reparto de la ayuda humanitaria que George W. Bush quiere hacer llegar 'a la pobre gente de Afganistán', en palabras del presidente. Dado que la mayoría de las provisiones será lanzada desde aviones militares, la Fuerza Aérea estudia hacer una primera batida contra las baterías antiaéreas de algunas zonas del país para evitar que los misiles derriben los aparatos que trasladan los paquetes con alimentos y medicinas.

El jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, reconoció que hacer llegar la ayuda a la población de Afganistán desde el aire presenta un problema evidente: 'Sólo se hará si está muy claro que en las zonas en las que lancemos comida no hay misiles tierra-aire. El Ejército afgano tiene muchos misiles de este tipo; tenemos que asegurarnos de que eso no es un problema', dijo Rumsfeld, de gira por la zona.

Craig Quigley, portavoz militar del Pentágono, también mostró temor a que la operación pueda ser demasiado peligrosa, 'porque sabemos que los talibán tienen dispositivos antiaéreos', aseguró. Esto era una obviedad, porque los dispositivos son made in USA: el Ejército talibán dispone de un arsenal de misiles Stinger que no llegaron a emplearse en la guerra contra la URSS. Según Quigley, otra posibilidad es enviar caravanas escoltadas con apoyo aéreo, pero sería cada vez más peligroso a medida que los camiones se alejaran de la frontera.

La CNN asegura que la opción más probable pasa por limpiar de baterías antiaéreas las zonas a las que luego se dirijan los aviones con la ayuda humanitaria. Una operación de este tipo constituiría el primer ataque de EEUU contra Afganistán, aunque estaría amparado con una excusa caritativa. Los paquetes de ayuda podrían incluir aparatos de radio para sintonizar programas antitalibán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001