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Reportaje:

'Mohamed, quiero que te mueras'

Una investigación con niños israelíes revela la profundidad del odio que albergan hacia los palestinos

El odio entre israelíes y palestinos es cada vez mayor, pero es espeluznante cuando se descubre la profundidad que alcanza en los niños, según refleja una investigación que dio a conocer ayer el diario israelí Maariv. El estudio, parte de un doctorado en Psicología Social, pidió a 84 niños israelíes en edad escolar de diversas ciudades, kibutz o asentamientos judíos de Cisjordania y Gaza, que escribieran una carta a un palestino imaginario de su misma edad y que, por el otro lado de la hoja, dibujaran a ese destinatario. 'Los resultados dan ganas de llorar', reconoce el periódico que lo publica.

'Asqueroso Mohamed, hola; quiero desearte que te mueras', escribe uno de los niños Y otro: 'Estúpidos árabes, hola; queremos que os muráis y que no viváis eternamente'. Y una tercera: '¡Hola, eres imbécil! Deja de tirarnos piedras o Sharon os matará a todos en vuestra aldea. Más vale que tengáis cuidado. Ya me habéis oído; estoy furiosa, caraduras'.

El autor de la investigación, Ari Sharabi, un ex oficial de la unidad de lucha antiterrorista del Ejército de Israel que estudia en la prestigiosa London School of Economics y estos días se encuentra en su país, quiso saber cómo afrontan los niños israelíes la actual situación de casi 11 meses de enfrentamientos armados con los palestinos. Y cuenta que el resultado fue sorprendente, 'no sólo por la profundidad del odio, sino también por el hecho de que la ansiada paz, de la que todos hablan, está vacía de contenido'. El investigador, que reconoció que cuando estaba en el Ejército 'era un insensible', afirma que 'el miedo y el odio a los árabes no es genético'.

Sharabi recuerda también que un niño de una ciudad israelí dijo: 'Hay una cosa de los palestinos que no entiendo: ¿por qué son tan negros y feos?, ¿por qué huelen mal y llevan ropas que parecen harapos? Si yo viera a un palestino por la calle, le reconocería porque olería mal'.

De la investigación se desprende que los niños de las ciudades son los que sienten más odio hacia los palestinos, los de los asentamientos se aferran más a explicaciones políticas o ideológicas, y los de los kibutz muestran apertura al diálogo.

'Cuando ves que niños pequeños, de tu propio país, están tan empapados de odio, te vuelves loco', comenta Sharabi. 'Cuando pedí a los escolares que escribieran una carta a niños palestinos de su edad, y que después les dibujaran del otro lado de la hoja, la primera pregunta que hicieron, enseguida, fue: '¿Tenemos que dibujar a un árabe bueno o a un árabe malo?', y la segunda fue si se podían utilizar insultos y malas palabras'.

El investigador preguntó a niños de un asentamiento por qué los palestinos actúan como lo hacen. Y cuenta que 'en la habitación se hizo un gran silencio'. Luego, una de las niñas contestó: 'No lo sé; pienso que es porque quieren llamar la atención'.

[El presidente palestino, Yasir Arafat, manifestó ayer que estaba dispuesto a iniciar las conversaciones con Israel para acabar con 11 meses de enfrentamientos sangrientos, pero acusó a los israelíes de bloquear las negociaciones, informa Reuters. Arafat hizo estas declaraciones en Pekín tras entrevistarse con el presidente de la Asamblea Nacional del Pueblo, Li Peng, y poco antes de ver al presidente Jiang Zemin.

El líder palestino busca el apoyo de China, uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, al envío de observadores internacionales para separar a israelíes y palestinos, única forma, según él, de acabar con la espiral de violencia, que ya se ha cobrado 750 vidas.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de agosto de 2001