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Los médicos italianos amenazan con suspender al ginecólogo que quiere clonar humanos

El Colegio de Médicos de Italia amenazó ayer con suspender al ginecólogo Severino Antinori por anunciar que pretende iniciar el primer experimento mundial de clonación humana con 200 voluntarias en EE UU. 'El doctor Antinori debe recordar que el Colegio de Médicos ha reiterado varias veces su respeto al protocolo del Consejo Europeo que prohíbe la creación de un ser humano genéticamente idéntico a otro. El Colegio confirma una vez más su propia oposición a una práctica tal, considerada contraria a la dignidad del hombre', dijo en un comunicado el presidente del Colegio, Giuseppe del Barone. El Colegio tiene abierto un expediente disciplinario contra el ginecólogo desde febrero pasado cuando anunció por primera vez su experimento.

Antinori, que en 1994 logró que una mujer de 62 años fuese madre, explicará su proyecto en la Academia de Ciencias de Estados Unidos, país cuya Cámara de Representantes prohibió la clonación humana la pasada semana. Antinori sostiene que empleará la técnica de transferencia nuclear utilizada en la clonación de la oveja Dolly .

'Gescartera científica'

El presidente del Comité Italiano de Bioética, Francesco D' Agostino, señaló que 'los experimentos precedentes en animales deben ponernos en guardia'. Asimismo, el profesor de Genética de la Universidad de Roma Giuseppe Novelli, recordó que los estudios sobre Dolly demuestran que con la clonación 'suceden fenómenos aún desconocidos y se alteran algunos mecanismos que tienen lugar en la formación de los gametos masculinos y femeninos'.

De hecho, en marzo pasado, Ian Wilmut, del Instituto Roslin y creador de la oveja Dolly, así como Rudolf Jaenisch, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, calificaron en la revista científica Science el proyecto de Antinori de 'peligroso e irresponsable', ya que en los mamíferos hasta ahora sometidos a experimentación ha sido necesaria una media de 200 intentos para lograr un nacimiento. 'Si se intenta la clonación humana', señalaron Wilmut y Jaenisch, 'los embriones que no mueran temprano pueden convertirse en niños y adultos anormales'.

En España, el bioquímico Emilio Muñoz, del Instituto de Estudios Sociales Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, calificó ayer de 'mercadeo' la pretensión del ginecólogo italiano, de quien dijo que sólo intenta 'conseguir notoriedad para captar clientes al modo de una gescartera científica'.

Por su parte, Lluís Montoliú, biólogo molecular del Centro Nacional de Biotecnología, dijo que la iniciativa de Antinori es 'una irresponsabilidad, un delito perseguible en la mayoría de los países y tiene un altísimo riesgo de no llegar a término'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de agosto de 2001