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Uno de cada cinco estudiantes entre 14 y 18 años fuma porros habitualmente

El alcohol, pese al descenso que experimenta, es la droga más consumida por los jóvenes

El trabajo, realizado sobre chicos y chicas entre 14 y 18 años de 596 centros públicos y privados, se considera una muestra representativa para un colectivo de edad que suma 2.070.000 estudiantes. Los cuestionarios se contestaron el pasado mes de noviembre.

La encuesta destaca que entre 1998 (año del anterior sondeo escolar) y 2000, los estudiantes que han consumido alguna vez cannabis (hachís y en menor medida, marihuana) han aumentado el 9%. 'Es un dato significativo que nos obligará a actuar', dijo Mariano Rajoy, ministro del Interior. El 31,2% de los escolares dicen haber consumido esa droga alguna vez a lo largo de su vida. El 19,4% manifiesta haberlo empleado en el último mes (este criterio de al menos un consumo en los últimos 30 días supone la catalogación de consumidor habitual. Esta consideración no tiene en cuenta la cantidad consumida).

Los motivos que aducen los chavales para consumir cannabis son sobre todo de carácter lúdico. Sin embargo, un 18% lo emplea 'para sentirse bien y olvidarse de los problemas'. La edad media de inicio del consumo es de 14,7 años para los chicos y de 14,9 para las chicas. El momento de inicio se ha estabilizado tanto en esta droga como en el tabaco (el de contacto más temprano, 13,2 años de media) y el alcohol (13,6). En el resto de las drogas se ha elevado la edad del primer consumo. No existen diferencias significativas por sexos en las edades de inicio en el uso de las distintas sustancias.

El acceso a edad temprana no es la única coincidencia en el triángulo alcohol-tabaco-cannabis. Con gran frecuencia van asociados en forma de policonsumo. Quienes han experimentado con el tabaco son en un 95% de los casos consumidores de alcohol y en un 58%, de cannabis. Los bebedores ocasionales son en el 42% de los casos fumadores ocasionales y en un 35%, consumidores de cannabis. El alto nivel de policonsumo preocupa especialmente al delegado del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas, Gonzalo Robles. Rajoy, por su parte, destacó que el crecimiento del consumo de alcohol, en alza desde los años 80, 'se ha quebrado'. Los bebedores habituales (aquéllos que dicen haber consumido alcohol en los últimos 30 días, independientemente de cuál haya sido la cantidad ingerida) han disminuido el 12%. Los abstemios han crecido el 10%.

El tabaco y la bebida

El tabaco y el alcohol son las sustancias más consumidas por los escolares: el 76% ha bebido en alguna ocasión (el 58% lo ha ingerido en el últimos mes) y el 34% ha probado el tabaco (el 30,5% ha fumado en los últimos 30 días y el 5% es ex fumador).

Por sexos, los chicos consumen en mayor medida drogas ilegales (sólo en el cannabis se acercan las mujeres). Las chicas beben y fuman más que los chicos (drogas legales), pero en menores cantidades que ellos, señaló Rajoy. Fuma el 34% de las chicas frente al 24% de los chicos. Casi la mitad de los escolares que fuman consume de uno a cinco cigarrillos diarios. Según la encuesta, el patrón dominante de consumo de drogas continúa siendo experimental o vinculado a la diversión. Los de tabaco y alcohol son los que llevan aparejada una mayor fidelización. Los mayores incrementos en los consumos de ambas sustancias se producen entre los 14 y los 15 años. 'Existe una alta probabilidad de que los consumos experimentales de sustancias como el tabaco, el alcohol o el cannabis se repitan y conviertan en habituales', advierte el trabajo.

Aunque la ingesta de alcohol está generalizada, se concentra especialmente en los fines de semana. El 39,7% de los escolares afirma haberse emborrachado alguna vez, pero sólo el 7,4% cree que bebe mucho o bastante.

En términos generales, los escolares entre 14 y 18 años vinculan el riesgo del consumo de drogas a la frecuencia de su uso.

En el caso del cannabis, consideran que el peligro que entraña es similar, aunque algo inferior, al del tabaco. Esta percepción favorece la expansión del consumo de hachís.

Volver a casa de madrugada

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2001

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