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Cerca de la mitad de las familias vitorianas no supera los dos miembros

La ciudad sobrepasa los 220.000 habitantes gracias a la inmigración

Los patrones sociológicos parecen haberse encauzado por vías más próximas al esquema europeo. Aquella familia tipo de cuatro o cinco miembros, padres con dos o tres hijos, es hoy en día casi una rareza. El número medio de personas por familia es de 2,8 en una ciudada en la que, según los responsables del estudio, cada vez ocupan un mayor espacio las parejas homosexuales y las creadas tras una disolución anterior.

Se trata de unas nuevas pautas de comportamiento muy condicionadas por los factores económicos. Los indicadores señalan que prácticamente el 80% de los núcleos familiares vitorianos vive en situación de bienestar, mientras sólo el 1,7% lo hace en términos de pobreza. Esto se refleja en parámetros como las prestaciones sociales donde la capital alavesa supera la media vasca, y en el gasto público en servicios sociales, donde se logra una media de 44.617 pesetas frente a las 27.232 pesetas de media en la comunidad autónoma.

La población de Vitoria ha superado por primera vez los 220.000 habitantes después de experimentar el año pasado un crecimiento cifrado en 1.304 personas, fundamentalmente gracias a la inmigración extranjera. En dicho ejercicio se produjo la cifra más alta de nacimientos -1.930- desde hacía siete años, lo que no hubiera impedido una leve recesión poblacional si no fuera por la llegada de foráneos, especialmente procedentes del Norte de África y Latinoamérica.

Precisamente se constata un importante cambio generacional en la edad escogida para la maternidad. El estudio establece un criterio comparativo entre los años 1990 y 1999 y revela que a principios de la década de los noventa, las mujeres se quedaban embarazadas mayoritariamente -40% del total- entre los 25 y los 29 años. Ya en el 99 la edad se elevó a la franja de entre 30 y 34 años -37%-. La causa está, entre otras cuestiones, en las dificultades de la mujer para encontrar trabajo. La tasa de paro global de la capital alavesa está en el 12,9%; en el caso de los hombres no alcanza el 7%, frente al 21,4% de las mujeres. Entre los jóvenes de entre 25 y 34 años el paro se sitúa en el 13,4%. A pesar de estas dificultades, el 62% de las familias vitorianas cuenta con todos sus miembros ocupados de una u otra manera, mientras el 2% tiene a todos sus componentes desempleados.

El informe se detiene también a analizar el terreno de la participación ciudadana. Los datos no son muy alentadores ya que el 70% de la población no toma parte en ningún movimiento asociativo, frente a un 20% que lo hace en calidad de socio de grupos culturales, religiosos o asistenciales y un 10% que colabora económicamente con ONG o colectivos de otro tipo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de julio de 2001