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Buenos Aires recibe una selección del arte actual español de los fondos del Museo Reina Sofía

Un fuerte dispositivo de seguridad marca la apertura de la exposición 'De Picasso a Barceló'

A las ocho en punto de la tarde del martes, un guardia de seguridad interrumpió el recorrido de las casi trescientas personas que asistían, tras la inauguración oficial, a la muestra De Picasso a Barceló en la primera planta del Museo Nacional de Bellas Artes y que fueron desalojadas. Un portavoz confirmaba que 'se recibió telefónicamente una amenaza de bomba'. La escena tan temida por los organizadores se producía ante sus ojos.

La exposición, patrocinada por Telefónica de Argentina, podía ser incluida en el boicoteo que el ala dura del sindicalismo reclama contra todas las empresas de capitales españoles a causa del conflicto en la compañía Aerolíneas Argentinas. El director del Bellas Artes, Jorge Glusberg, respondía un instante antes a una pregunta sobre la seguridad de la exposición: 'No hubo ninguna llamada, nada, no se van a meter con la cultura'.

El museo dispone de 25 guardias de seguridad, la policía federal colocó junto a la entrada principal a ocho hombres y un blindado y Telefónica contrató fuerzas extras, entre ellos varios agentes que circulan de paisano por el museo como si fueran visitantes. De todos modos, la política de puertas abiertas, con acceso libre y gratuito, que mantiene el Bellas Artes no termina de tranquilizar a los responsables españoles de la muestra.

Mejor prevenir

La jefa de colecciones del Reina Sofía y conservadora de la muestra, María José Salazar, admite que se pasan 'exigiendo medidas de seguridad porque es la primera vez que sale la colección del museo, es una muestra muy valiosa y es mejor prevenir. Sólo el Retrato de mujer de Picasso está cotizado en cinco millones de dólares [unos 1.000 millones de pesetas]'. En el discurso de apertura de la muestra, el presidente de Telefónica de Argentina, Carlos Fernández Prida, habló de la voluntad de cooperación de ambos países, recordó el volumen de las inversiones y también que 'el 99% de los empleados de Telefónica son argentinos'.

El interés mutuo, del Bellas Artes para que sea Buenos Aires la primera ciudad en el mundo que recibe la colección y del Reina Sofía por 'comenzar a sacar fuera el arte español' después de lograr reunir ya una colección de casi 15.000 piezas, alcanzó la fusión cuando pasó de los fríos números de seguro y transporte, imposibles de pagar para el reducido presupuesto del museo argentino, al calor de los más de dos millones de dólares que aportó Telefónica. El recorrido de la muestra se extenderá desde primeros de agosto, cuando finalice en Buenos Aires, hasta el 16 de septiembre en São Paulo, Brasil. Cuando regrese a Madrid, parte de esta colección irá a La Haya, también en préstamo.

La intervención de la Fundación y del Instituto Arte Viva, que preside Frances Reynolds Marinho, fue decisiva al asumir el protagonismo como organizador. Después de casi cuatro años de intentos y proyectos de intercambio, el director del Bellas Artes no podía creer que al fin el sueño resultara imposible por los costes del seguro y de transporte, estimados en unos 500.000 dólares (unos 100 millones de pesetas). Hasta que Arte Viva, un instituto argentino y brasileño, resolvió el problema económico.

Reynolds Marinho explica el origen de la fundación: 'Nosotros no tenemos fines de lucro, promovemos la educación vía las artes. Esta exposición surgió a consecuencia del éxito que tuvimos con la muestra Esplendores de España, inaugurada por los Reyes en julio del año pasado. Y Telefónica fue uno de nuestros grandes patrocinadores. La obra que está expuesta aquí está valorada en 500 millones de dólares, entonces hay costes de seguro y de transporte, fueron cuatro aviones, dos que salieron desde Madrid y dos desde Luxemburgo, porque las obras eran tan gigantes que necesitaban cargueros especiales, más 60 pasajes'.

Glusberg, el director del Bellas Artes, no tiene dudas de que 'ésta será la exposición del año en Argentina'. La muestra del Reina Sofía ofrece un panorama artístico español en el siglo XX y está dividida en tres módulos: Picasso y su entorno (1900-1939), Arte para después de una guerra (1939-1975) y Nuevas generaciones (1975-2000). Entre los 73 artistas de la muestra, además de Picasso, Dalí, Miró, Juan Gris, Torres García y Barceló, hay obras de Chillida, Tàpies, Solana, Luis Fernández y Juan Muñoz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de junio de 2001