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Bush financiará estudios del clima, pero no acepta el acuerdo de Kioto

El presidente de EE UU, George Bush, explicará esta semana a la Unión Europea que pretende gastar miles de millones de dólares en investigación de las causas del calentamiento global del planeta y en tecnologías para reducirlo, pero que no piensa dar marcha atrás en su oposición al control obligatorio de emisiones de gases de efecto invernadero como estipula el Protocolo de Kioto sobre cambio climático, según avanzaron ayer responsables de la Administración estadounidense.

Las iniciativas para la investigación y la tecnología, que Bush presentará hoy a grandes rasgos en Washington antes de partir hacia Europa, es la primera respuesta detallada de la Casa Blanca al aluvión de críticas que ha recibido procedentes de Europa y de Asia por su decisión de abandonar el tratado de Kioto, aprobado en 1997 y firmado por EE UU al año siguiente, pero que aún no ha entrado en vigor.

Bush, según fuentes de la Casa Blanca, piensa destacar en su gira europea la seriedad con la que él asume el problema del calentamiento global, aunque permanecerá firme en su rechazo del acuerdo internacional que estipula reducciones específicas de emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático, por parte de los países desarrollados.

Aunque el Protocolo de Kioto no ha sido ratificado aún por ninguno de los países desarrollados, la UE ha rechazado cualquier enfoque alternativo al mismo que se base en medidas voluntarias para la reducción de las emisiones. Las propuestas que Bush planea presentar en Europa parecen muy lejos de las exigencias de la UE, que apoya decididamente el acuerdo internacional.

Mayor coordinación

Bush presentará hoy una iniciativa de investigación sobre el cambio climático, cuyo objetivo sería reforzar la coordinación entre institutos de Estados Unidos, Europa, América Latina y Japón. También expondrá una iniviativa nacional de tecnología sobre cambio climático que financiaría la investigación en universidades y laboratorios para el desarrollo de tecnologías que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y mejoren los sistemas de medición y control del calentamiento global.

En una reunión celebrada el pasado martes en la Casa Blanca, Bush y el vicepresidente Cheney rechazaron el llamamiento de varios miembros del Gabinete, incluidos el secretario de Estado, Colin Powell, y la responsable de la Agencia de Protección del Medio Ambiente, Christie Whitman, para que la Administración iniciase consultas con empresas estadounidenses sobre una posible reducción obligatoria de emisiones. Whitman argumentó que la mayoría de los países están 'sorprendidos y enfadados' por el enfoque de Bush al calentamiento global, mientras que Powell defendió que EE UU debería poner en marcha 'una solución seria para un problema serio', según fuentes de la Casa Blanca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de junio de 2001