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La Bienal del Libro de Río privilegia la relación entre escritores y lectores

Manuel Vicent interviene en un debate sobre literatura y periodismo

Río de Janeiro

Las innumerables manifestaciones culturales se desparraman por todos los recintos de la feria con debates abarrotados de público. Hoy, Manuel Vicent va a poner el dedo en la llaga en un debate muy esperado sobre Literatura y periodismo. 'Les voy a decir que el género literario del siglo XX será el periodismo', ha anticipado. 'En el futuro, quienes querrán conocer nuestras sensaciones, las del hombre de hoy, van a tener que estudiar el mundo de la información de hoy: los periódicos, el cine, los documentales, toda la materia de los sueños'. Pero con un gran riesgo y peligro, 'que la superinformación de hoy, al confundir la realidad con la ficción, les dará una imagen deformada de la verdad'. Para Vicent, el periodismo de hoy, curiosamente, se parece a lo que él imagina que fue el de sus albores: los gacetilleros de los puertos del Mediterráneo, como Alejandría y Venecia, donde contaban las mercancias que traían desde lejos (economía), los valores (precios) y las noticias recogidas en Oriente mezcladas con cuentos y fábulas que nunca se sabrá si eran realidad o ficción'. Según el escritor, hoy, cuando te duermes en el sillón delante del televisor y te despiertas con un bombardeo en la pantalla nunca sabrás si aquellas bombas son de verdad o de ficción.

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Manuel De Lope, que hablará mañana, se demuestra maravillado ante la 'organización impecable' de esta feria, que 'nada tiene que envidiar, por ejemplo, a la última que yo vi en Chicago', afirmá. ¿El secreto de esa organización impecable y de esos resultados de público? Lo ha dicho Paulo Rocco, presidente de los editores brasileños: 'El esfuerzo de un gran equipo que empieza a trabajar en el momento mismo en que se cierra la Bienal'. El interés por ella se demostró anoche cuando para la fiesta a la que habían sido invitadas 700 personas de todos los estamentos del mundo cultural y artístico de la ciudad y del extranjero hubo peleas para poder entrar. La fiesta se prologó hasta la madrugada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 2001