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54º FESTIVAL DE CANNES

Un jurado equilibrado que preside la actriz Liv Ullmann

El Gobierno francés ha impuesto, desde este año 2001, la obligación de paridad entre hombres y mujeres en las listas electorales. Se diría que el Festival de Cine de Cannes, que comienza hoy y se clausura el próximo día 19, ha asumido esa obligación y es así que ha propuesto un jurado equilibrado integrado por 10 personas, cinco mujeres y cinco varones.

La presidenta es la noruega Liv Ullmann, excelente directora y actriz formidable, durante años musa de Ingmar Bergman, que sustituye con ventaja a Jodie Foster, actriz y realizadora estadounidense que renunció a estar presente en el certamen cinematográfico más importante del mundo para rodar The panic room.

El jurado incluye otras tres actrices, las francesas Charlotte Gainsbourg y Sandrine Kiberlain, y la británica Julia Ormond, famosa esta última por haber sido la reina Ginebra frente a Sean Connery y Richard Gere en El primer caballero, pero también por haberse atrevido a ser una nueva Sabrina y desafiar el recuerdo de Audrey Hepburn, en la nueva versión que dirigió Sydney Pollack. La quinta mujer es la tunecina Moufida Tlatli, autora de dos excelentes películas sobre la condición de la mujer en su país, las dos con un gran poder de evocación.

Todos los realizadores

Los hombres sin piedad son todos realizadores. Mimmo Calopresti es un italiano muy amigo de Nanni Moretti, realizador que tiene una película -La stanza del figlio- que figura entre las favoritas de la competición. Terry Gilliam es un cineasta inclasificable, autor de Brazil o Doce monos, y que ha visto cómo su último proyecto, El hombre que mató a Don Quijote, no ha podido llegar a buen término.

Mathieu Kassovitz, además de dirigir algunas películas francesas irritantes, es un estupendo intérprete de las de sus amigos, mientras que Philippe Labro -hoy más conocido como ejecutivo de la radio y novelista- también ha dirigido varias cintas policiacas e incluso ha trabajado como actor en obras de Godard.

Queda, por último, Edward Yang, un taiwanés de carrera en progresión constante y que el año anterior maravilló con Yi Yi, película con la que obtuvo un merecido reconocimiento como mejor director.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de mayo de 2001