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Palestinos e israelíes se acusan de impulsar la 'guerra sucia'

La Autoridad Palestina y el Gobierno de Israel se acusaron ayer mutuamente de impulsar una 'guerra sucia' contra la población civil, sin reparar en métodos. El presidente palestino, Yasir Arafat, culpaba a los servicios secretos israelíes de haber dinamitado dos viviendas en Gaza y Ramala y causado la muerte de cinco personas. Por su parte, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, aseguraba ayer que los servicios de seguridad palestinos estaban implicados en el asesinato de un colono judío, que fue tiroteado cerca del asentamiento donde habitaba, en Cisjordania.

La Autoridad palestina acusó ayer formalmente a Israel de estar detrás de las explosiones de Gaza y Ramala, en la primera de las cuales murieron dos militantes del movimiento integrista Hamás, en tanto que en otra deflagración fallecieron dos niños y un militante de Al Fatah buscado por su supuesta implicación en un atentado contra un muchacho israelí.

La organización palestina de defensa de los derechos humanos Law aseguraba ayer en un comunicado que la bomba que destruyó la vivienda en Gaza había sido accionada por control remoto desde helicópteros israelíes.

Un portavoz del Gobierno de Israel desmintió ayer estas acusaciones y aseguró que las explosiones habían sido provocadas por 'accidentes de trabajo' de activistas palestinos. Un portavoz del Ejecutivo acusó a los servicios de seguridad palestinos de estar implicados en la muerte de un colono del asentamiento de Ofra, cerca de Ramala, en Cisjordania.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de mayo de 2001