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Observación española La participación nacional en la construcción del Gran Telescopio de Canarias alcanza el 66%

La participación de las empresas españolas en la construcción del Gran Telescopio de Canarias (GTC), que será por sus prestaciones el mayor y el más avanzado del mundo, alcanza el 66% de todo el proyecto. Este porcentaje es considerado por sus responsables un éxito para la industria y la tecnología nacionales.

La andadura del GTC empezará en 2003. Impulsado por el Instituto de Astrofísica de Canarias, cuenta con el apoyo político y financiero del Ministerio de Ciencia y Tecnología y del Gobierno autónomo de Canarias. Su coste total asciende a 108,80 millones de euros (18.102,7 millones de pesetas), que son aportados en un 90% por el Gobierno español.

'En el estudio de viabilidad realizado en 1995, las estimaciones más optimistas de aquella época, con relación al retorno tecnológico y a la implicación de empresas y centros españoles, apuntaban a una participación de hasta un 76%', dice Pedro Álvarez, director de Grantecan, la empresa pública creada para la construcción del telescopio. Y añade: 'Actualmente, y casi con la totalidad de los trabajos en ejecución, esta participación asciende al 66%', lo que considero un claro éxito'.

Estos trabajos se han clasificado en tres categorías, según su importancia y dificultad tecnológica. Los de interés más bajo y medio ascienden al 10%, mientras que los de máxima dificultad ocupan el 80% restante. La industria española cubre la totalidad de los trabajos de la primera categoría, el 80% de la segunda y el 60% de las tareas más complejas.

De las cerca de 40 empresas y centros de investigación que participan de una manera u otra en la construcción del GTC, dos docenas son españoles. El resto proceden de Suiza, Alemania, Italia, Suecia, Francia, Bélgica y EE UU.

Rentabilidad por evaluar

'La rentabilidad económica es más difícil de evaluar a estas alturas', reconoce Álvarez. 'Se debe valorar la experiencia ganada por estas empresas para abordar con mayor competitividad futuros proyectos internacionales, el aprendizaje de nuevas tecnologías que pueden ser aplicadas en otras áreas de negocio y el prestigio'.

Tampoco hay que desdeñar la importancia que representa el nuevo telescopio para el Instituto de Astrofísica canario en su empeño en hacer ciencia competitiva y de impulsar el desarrollo tecnológico e industrial de su entorno. Este centro destaca por el alto nivel de su producción científica, su experiencia en proyectos de observación astronómica y en la gestión de instalaciones telescópicas y observatorios internacionales.

La instalación del GTC se hará sobre una superficie de 5.000 metros cuadrados situada en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma. El paraje tiene condiciones excepcionales para la observación astronómica por estar situado a 2.400 metros de altitud, por encima del mar de nubes, y por su atmósfera, estable y muy transparente.

El Instituto de Astrofísica de Canarias suscribió en el año 2000 sendos preacuerdos con la Universidad de Florida (EE UU), con el Instituto de Astronomía de la Universidad Autónoma de México, con el Instituto de Astrofísica, Óptica y Electrónica y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, por los que estas instituciones participarán en la construcción e investigación del GTC. La Universidad de Florida aporta un 5% del presupuesto total y tiene la intención de aumentar a un 10% su aportación final al proyecto. Como contrapartida, obtendrá un 5% del tiempo de observación y contribuirá, también con un 5%, a los gastos de operación. México aporta conjuntamente otro 5% y se comprometen a contribuir para los gastos en la misma cuantía.

Un medio para llegar a galaxias lejanas

Lo que hace del Gran Telescopio de Canarias (GTC) un instrumento único, y de su diseño y construcción un desafío tecnológico para quienes participan en su diseño, es su excelente calidad de imagen, su elevada fiabilidad técnica y la máxima eficacia de observación. El espejo primario, compuesto por un mosaico formado por 36 elementos vitrocerámicos hexagonales, equivale a un espejo circular de 10,4 metros de diámetro. Se podrán observar los objetos más distantes y más débiles del universo, desde galaxias lejanas recién nacidas hasta sistemas planetarios en estrellas de nuestros alrededores. Asimismo buscará la materia oscura para indagar en su misteriosa naturaleza. Un sistema de óptica activa mantendrá alineados los espejos, corrigiendo las deformaciones causadas por los cambios de temperatura, las tensiones mecánicas y las inevitables limitaciones del proceso de fabricación. Además, el GTC será el primer telescopio que incorpore en su diseño un sistema de óptica adaptativa, que compensará las pequeñas turbulencias de la atmósfera para conseguir una mayor resolución en las imágenes obtenidas. Una de sus peculiaridades es que un sistema de control automático decidirá, según las condiciones atmosféricas, qué tipo de observación conviene en cada momento y con qué instrumentación. Es lo que se llama observación por colas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de abril de 2001

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