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Dai Sijie cuenta la revolución cultural china con mucho humor

Balzac y la joven costurera china (Salamandra y Edicions 62, en catalán), primera novela del cineasta chino Dai Sijie (Fujian, 1954), es una historia deliciosa que narra el descubrimiento de la lectura, del amor y de la amistad en la China de Mao Zedong.

Dos amigos adolescentes son enviados a una remota aldea, durante la revolución cultural china, para ser reeducados. Allí descubren que un colega de fatigas oculta una maleta con grandes obras de la literatura occidental. A cambio de favores, consiguen que les vaya pasando algunas novelas, y con Úrsula Mirouët, con Papá Goriot, con Madame Bovary, conquistan a la sastrecilla. Balzac cambiará sus vidas. Es sobre todo este libro un canto a la lectura.

La novela, autobiográfica, es dura. Trata de lo que fue la revolución cultural, pero contada con tanto humor que no trasluce la amargura de los cuatro años (entre los 17 y los 21) en que el propio Sijie 'fue reeducado'. No es un ajuste de cuentas. 'Quería contar mi primer amor por la literatura en una época en que todo estaba prohibido. Quería explicar cómo la literatura puede cambiar la vida de una persona', afirmó la semana pasada en Barcelona.

Gran éxito en Francia, los derechos de la novela han sido vendidos a más de 20 países. La edición en chino se publicará en Taiwan, lo que no le gusta demasiado. 'Bah... Taiwan. He hablado en China con editores, me dijeron que se habían reído mucho con él, pero no lo publicarán por ahora. No porque se hable de política o por la burla que hago; lo que más disgusta a los editores y al Gobierno chino no es que yo diga que la literatura puede cambiar la vida de alguien, sino porque digo que la literatura occidental puede transformar a uno'.

Dumas en nueve horas

Los jóvenes del libro cuentan novelas y películas a los habitantes del pueblo. Y ésta es también una experiencia vivida por Sijie. 'Tardé nueve noches seguidas en contar El Conde de Montecristo. De día no podíamos hacerlo porque teníamos que trabajar. Cuando tenía hambre les decía que si me daban comida les contaba el libro'. Sijie parece menos torturado que Gao Xingjian, el último premio Nobel de Literatura. ' Él ha tomado la decisión de no volver jamás a China. Yo estoy menos politizado que él'.

Sijie reside en Francia desde 1984, pero tiene pasaporte chino y viaja a su país con frecuencia. La palabra exilio no entra en su lenguaje. 'No me reconozco en ella'.

Ha dirigido tres películas -Chine ma doleur (1989), Le mangeur de lune (1994) y Tang le 11ième-, y acaba de conseguir en en China la autorización para rodar allí la adaptación de esta novela. 'He tenido que negociar escena por escena, pero lo más importante es que una película como ésta podrá hacerse allí. He tenido que prometer que no se exhibirá allí'. Tendrá producción francesa. Tuvo una oferta norteamericana, pero la rechazó: 'Me dijeron que tenía que cambiar a Balzac por un escritor americano, como Hemingway'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de febrero de 2001