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OPINIÓN DEL LECTOR

Médicos de urgencia

El pasado jueves 11 de enero ocurrió un lamentable suceso junto al centro de salud del Parque Alcosa, en el que un vecino de nuestro barrio murió incomprensiblemente a unos metros de dicho centro sin que los médicos de urgencias salieran a atenderle.

Este hecho viene a demostrar lo que la coordinadora de vecinos viene denunciando desde que se inauguró dicho centro de salud en 1998, que no tiene todas las instalaciones completas ni todo el personal necesario. También venimos denunciando que el servicio de urgencias no responde a las expectativas que teníamos en el Parque Alcosa sobre los servicios de centro de salud. Aquí creíamos que los centros de salud tratarían de dar un servicio más cercano al ciudadano, un servicio más humano. Pero en el caso del servicio de urgencias se ha demostrado claramente que no. Puede que las normas no permitan a los médicos salir del centro para atender a una persona que se muere a 50 metros, pero creemos que un médico, que tiene presente su juramento hipocrático, debería haber salido a la calle a atender a nuestro vecino.

Nosotros creíamos que los servicios de urgencias se llevarían por el equipo médico habitual del centro, pero para este servicio vienen profesionales ajenos al equipo.

El juramento hipocrático dice que el médico se compromete a velar por la vida y la salud de las personas en cualquier circunstancia y en cualquier momento. Convierte este compromiso en el eje central de su existencia. Nada, ninguna norma, reglamento u orden jerárquica puede obligar a un médico a incumplir su juramento. Por otra parte, la omisión del deber de socorro es sancionable por ley para todos los ciudadanos y reviste especial gravedad cuando el que no socorre es un profesional (médico, policía, etcétera).

Por eso queremos expresar nuestra protesta por la situación de nuestro centro de salud y nuestro desacuerdo con este servicio de urgencias, a cuyos profesionales este barrio no quiere ver ya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de enero de 2001