Augusto M. Torres reúne en un libro a 10 cineastas insólitos

'No soportaría que Fred Astaire dejase de bailar para contarme el problema de los negros en Virginia. Y yo creo que Fred Astaire es el cine'. Habla Jesús Franco (también conocido como Jess Frank o Clifford Brown), uno de los 10 cineastas españoles que el el crítico y escritor Augusto M. Torres considera 'insólitos'. Cineastas insólitos (editado por Nuer) incluye las entrevistas que M. Torres ha realizado a una decena de directores y guionistas difíciles de encasillar. La primera conversación (una buena entrevista, dice M. Torres en el prólogo del libro, es un diálogo 'distendido y agradable', y no un 'partido de pimpón') es con Jess Frank hace 20 años. La última, 16 años después, es con su sobrino Ricardo Franco, y fue publicada por El País Semanal.

Entre tío y sobrino, Augusto M. Torres incluye entrevistas al productor Emiliano Piedra (que pasa de trabajar con Marujita Díaz a hacerlo con Orson Welles), el humorista Eduardo García Maroto (quien al ver que no podía llevar a cabo las comedias que le gustaban se embarcó, sin apenas hablar inglés, en las superproducciones norteamericanas rodadas en España), el productor y director Pere Portabella (que durante el franquismo utilizó el disfraz de cineasta independiente para dedicarse a la política clandestina), el director Jerónimo Mihura (hermano de Miguel Mihura), el escritor Juan García Hortelano (que tiene una vida secreta como guionista de películas de Juanito Valderrama), el dramaturgo José López Rubio (que trabajó en Hollywood a principios de los años treinta), Manuel Mur Oti (un realizador 'genial y desconocido') y, finalmente, Antonio Isasi-Isasmendi, 'que pasa de vender bombón helado en los cines de la posguerra a estrenar sus películas en las grandes cadenas de distribución de Estados Unidos.

Lolita

En Cineastas insólitos, Augusto M. Torres incluye unas largas entradillas gracias a las que, según el escritor y cineasta Álvaro del Amo, se ha inventado un nuevo género: 'las entrevistas autobiográficas'. En ellas, el crítico y escritor sitúa a los personajes, recuerda cómo les conoció y qué les ocurrió para convertirse, a pesar de su talento, en cineastas raros, marginales o, sencillamente, desconocidos.

M. Torres hizo coincidir su nuevo libro de cine con su nueva novela, Fuego de mis entrañas (Huerga y Fierro). El título, un claro homenaje a Lolita ('Luz de mi vida, fuego de mis entrañas, pecado mío'), encierra, según la escritora Almudena Grandes (que presentó el libro), 'la crónica de un sufrimiento, las entrañas de un hombre que no entiende por qué no le quieren'. La novela, que se desarrolla entre 1978 y 1979 -'una época rara', dice su autor-, cuenta la historia de un perdedor que mantiene una relación erótica con una antigua amiga casada y con una niña. La amistad con la madre y, sobre todo, con la hija centran el relato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de enero de 2001.

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