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Cinco historiadores españoles y extranjeros revisan las huellas de la dictadura franquista 25 años después

La revisión de la historia del siglo XX en España toma aliento en vísperas de cumplirse los 25 años de la muerte de Francisco Franco Bahamonde (Ferrol 1892-Madrid 1975), este 20 de noviembre, para analizar las huellas que dejó su dictadura. Uno de esos repasos confirma que el franquismo retrasó el desarrollo de España, que el régimen no fue anticipativo, sino adaptativo, y que al final Franco perdió la batalla de las ideas. Éstas son algunas de las conclusiones del libro Franquismo. El juicio de la historia (Temas de Hoy), presentado en Madrid por tres de sus cinco autores: José Luis García Delgado, Santos Juliá y Juan Pablo Fusi. Los otros dos historiadores son extranjeros, Edward Malefakis y Stanley G. Payne.Se trata de un equipo de especialistas, con más de treinta años en este oficio, que trabajaron durante varios meses en busca de una obra plural y "con una capacidad de trabajo para historiar el franquismo desde la ecuanimidad con un enfoque resumitivo y valorativo, dando elementos para el análisis", afirma García Delgado, coordinador del libro, en el que se analiza este periodo desde cinco perspectivas: la comparación con otros regímenes autoritarios, la sociedad, la economía, la cultura y la política

Aunque sólo han pasado 25 años desde de la muerte del dictador, García Delgado, Juliá y Fusi consideran que es un tiempo suficiente para darle una perspectiva histórica a aquel periodo. Incluso, añaden Fusi y Juliá, esa cercanía en el tiempo ofrece la ventaja de aportar sensibilidad a la documentación e investigaciones realizadas para este ensayo, teniendo en cuenta que los autores del libro fueron testigos de ese pasaje de la historia española.

Para García Delgado, que también se encargó de la parte de economía, la guerra y el posterior régimen franquista significaron una ruptura en la transformación y crecimiento de España. Aunque reconoce que en los años sesenta el país empezó a cambiar, "la onda de transformación que experiementa el país es por las previsiones del régimen y no por sus proyectos. España crece más por lo que se deja de hacer que por lo que se intenta hacer".

Santos Juliá, encargado del apartado de sociedad, agrega que ese efecto de retraso se vive desde el primer momento de la dictadura; y recuerda que la modernización puesta en marcha en la España de los años treinta queda truncada. "El designio de Franco es la ruptura de la historia, la negación del pasado al arrasar la cultura, rerruralizar el país o reprimir a su sociedad", afirma el director del Departamento de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED. Pero desde finales de los años cincuenta Franco se ve obligado a adaptarse a la nueva situación mundial e incorporarse a los nuevos mercados. Esa obligada renovación trae sin pretenderlo nuevos aires que "favorecen la reinvención de un lenguaje de la democracia, lo que origina que el país empiece a ser demócrata antes de la democracia". Años en los que se inicia la reconciliación de la sociedad, es cuando, por ejemplo, empiezan a aprender a hablar católicos con comunistas. Todo esto, asegura Juliá, "significa que el designio del franquismo es derrotado".

Esta apertura de nuevas fronteras es lo que Juan Pablo Fusi llama "la pérdida de la batalla de las ideas". El franquismo, añade, pretendía ser un régimen falangista por un lado y católico por otro, pero en los sesenta se encuentra con un país en el que late una cultura crítica, independiente y con ganas de renovarse. Ante la pregunta de si con Franco el país empezó su desarrollo, los tres historiadores sugieren cambiarla por ¿y sin Franco, cómo hubiera sido el desarrollo de España?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de noviembre de 2000