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Una pintura contamina el puerto de Barcelona, afirma Greenpeace

La larga lista de problemas ambientales del puerto de Barcelona se ha incrementado esta semana con una denuncia de Greenpeace, que advierte del incremento del grado de TBT en el agua. Bajo estas siglas se esconde el tribuliestaño, una sustancia tóxica presente en la pintura de determinados barcos y que puede acabar con cualquier posibilidad de vida en el fondo marino.

El TBT es un agresivo biocida utilizado en las pinturas antiincrustantes que recubren la parte sumergida del casco de los barcos y que tiene como objetivo evitar el crecimiento de algas y otros organismos marinos en la superficie metálica. La clave de su éxito es, precisamente, su toxicidad, pero también el precio: la pintura con TBT es mucho más barata que la empleada para cubrir las superficies de los barcos más pequeños.La protesta de Greenpeace se desarrolló el pasado jueves, cuando cuatro lanchas zodiac de esta organización rodearon un barco de Transmediterránea atracado en el puerto de Barcelona y una decena de activistas pintaron en el casco de este buque la consigna "Stop TBT".

Las aguas cercanas a los astilleros, donde se pintan los barcos, y las zonas de mayor tráfico marítimo es donde existen más altas concentraciones de este tóxico. En el puerto de Barcelona, de acuerdo con una analítica realizada por la asociación ecologista en septiembre, los niveles de contaminación son muy altos en las zonas donde hay más barcos fondeados. La sustancia es tóxica no sólo para los organismos que se adhieren a los cascos de los barcos, sino también para el resto del ambiente marino. Greenpeace asegura que esta pintura antiincrustante va liberando progresivamente el TBT al agua y se diluye en el entorno marino. Algunos estudios han detectado su presencia en los tejidos de cetáceos, focas y nutrias marinas.

El contaminante, aseguran los ecologistas, causa alteraciones en el sistema endocrino de los moluscos marinos y está ocasionando el desarrollo de caracteres masculinos en hembras de caracoles, lo que a medio plazo desemboca en infertilidad.

Pero la contaminación no acaba aquí. "La sustancia va traspasando la cadena alimentaria y produce efectos tóxicos en los animales superiores y seres humanos", explica Pablo Mascareñas, responsable de la campaña de tóxicos de Greenpeace. Pero la Autoridad Portuaria de Barcelona y el área de Salud Pública del Ayuntamiento niegan que la contaminación de TBT pueda entrar en la cadena alimentaria.

Representantes del puerto de Barcelona han asegurado que "se controla el uso de TBT según la normativa vigente " y que es "imposible" que la contaminación afecte a los seres humanos. Los responsables del puerto aseguraron en un comunicado, distribuido tras las acusaciones de Greenpeace, que dada la prohibición expresa de la práctica de la pesca y el marisqueo en la zona portuaria, la posibilidad de intoxicación es "remota". El Ayuntamiento coincide con el puerto: "Los peces del puerto no se pueden pescar para el consumo humano, por lo tanto, no va a afectar a la alimentación de los consumidores", asegura un portavoz.

Barcelona es, junto con Cartagena, un enclave estratégico para el mantenimiento de grandes barcos. El astillero de la Unión Naval de Barcelona es uno de los pocos del Mediterráneo con capacidad para levantar barcos de hasta 215 metros de eslora. Por los muelles del astillero barcelonés pasan cada año cerca de 80 barcos.

Francia fue pionera en la limitación del uso del TBT. Los efectos adversos de esta sustancia en los criaderos de ostras causaron en 1982 la alerta del Gobierno galo, que limitó la utilización de esta pintura a los barcos de más de 25 metros de eslora. En 1988, Estados Unidos y el Reino Unido también adoptaron esta prohibición y en 1990 lo hicieron muchos otros países europeos.

Entre las alternativas consideradas por los ecologistas se encuentran las pinturas antiadherentes, que no llevan elementos tóxicos y dejan la superficie del barco demasiado lisa para que las algas se peguen a la superficie. Otra de las posibilidades son las antiincrustantes con cobre: "Es una alternativa de transición. No es ideal desde el punto de vista ecológico pero es menos tóxico que el TBT", señala Mascarañas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de octubre de 2000

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