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El precio de la energía vuelve a disparar la inflación en Europa y Estados Unidos

Bruselas / Washington
EL CONTROL DE LOS PRECIOS. El fuerte aumento de los precios del petróleo se ha convertido en la gran amenaza para el control de la inflación en Europa y EE UU. El coste de la energía disparó en junio al 3,7% el índice de precios al consumo (IPC) estadounidense, y al 2,4% el de la zona euro. El impacto de los precios de la energía ha sido tan fuerte en la inflación, que si se excluyen, ésta habría subido sólo un 1,2% en los Once. El repunte de los precios augura además nuevas subidas de los tipos de interés en ambas zonas. La política petrolera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), plagada de contradicciones, no logra frenar la escalada del precio del crudo, que se mantiene en torno a 30 dólares desde marzo.

Greenspan se prepara

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El alto precio del petróleo, que se mantiene en torno a los 30 dólares desde finales de marzo, volvió a disparar los precios tanto en Europa como Estados Unidos a lo largo del mes de junio. En la zona euro la inflación creció medio punto con respecto al mes anterior. Ello situó la interanual en el 2,4% (2,1% en el conjunto de la UE). En EE UU, el crecimiento mensual fue del 0,6%, lo que colocó en el 3,7% el IPC interanual.En ambos casos, la energía aparece como el principal responsable del repunte de los precios. Los datos de inflación subyacente (excluidos energía y alimentos) así lo ratifican: 0,2% en junio. En términos interanuales, el IPC subyacente fue del 2,4% en EE UU y 1,2% en la zona euro.

La espada de Damocles

España ha mejorado su diferencial en dos décimas respecto a la media de la zona euro, aunque su inflación es una de las peores. Con un 3,5%, cuatro décimas más que en el mes anterior (según criterios homologados), sólo es superada por Irlanda y Luxemburgo.

Los datos de inflación conocidos ayer tienen una lectura preocupante para los mercados y los consumidores. Aumentan la presión sobre las autoridades monetarias de ambas zonas (UE y EE UU) a la hora de decidir nuevas subidas de los tipos de interés.

El Banco Central Europeo (BCE) ha sido muy cauteloso en el manejo de los tipos de interés como herramienta para combatir la inflación, pero ha advertido una y otra vez que los subirá si los precios se desmandan. Y su objetivo es que la inflación de la zona euro no rebase el 2%. De todas formas, si suben mucho los tipos puede frenar la recuperación económica de Alemania o Francia. Pero si los deja muy bajos, perjudica a países como España o Irlanda, que crecen por encima de la media de la UE, pero tienen una de las tasas de inflación más altas. El BCE se reúne mañana para decidir si sube los tipos, que ahora están en el 4,25%.

La Reserva Federal (banco central de EEUU), por su parte, se prepara para tomar una nueva decisión sobre los tipos el próximo 22 de agosto. Aunque para entonces su presidente, Alan Greenspan, ya contará con el IPC de julio, todo apunta a que optará por esperar algo más antes de tocar los tipos, después de las seis subidas en los últimos 13 meses, que los han situado en el 6,5%. El presidente de la Reserva Federal puede dar alguna pista de sus intenciones en la comparecencia de mañana ante el Senado, en la que presentará su análisis semestral de la economía estadounidense.La subida del IPC de EE UU de junio fue superior a la de meses anteriores, pero no del todo alarmante. La inflación subyacente tan sólo fue del 0,2%, lo que no proporciona argumentos suficientes a la Reserva Federal para mayores subidas de tipos, según sostienen algunos analistas.El precio de la energía, a pesar de estos razonamientos, es el auténtico gran peligro al que se enfrentan las dos grandes economías del mundo. De hecho, fue el detonante del alza del 0,6% de la inflación de junio en EE UU, una décima superior a lo previsto por los analistas. La subida contrasta con los aumentos casi nulos de abril y mayo, aunque está por debajo del 0,7% registrado en marzo. Según las cifras del Departamento de Trabajo, si se restan los precios de la energía y los alimentos perecederos, la inflación de junio se queda en un modesto 0,2%, la misma cantidad registrada en los dos meses anteriores.

De las cifras se desprende un doble mensaje: los precios no volátiles están bajo control, pero el IPC sigue demasiado engordado por el sector de la energía.

Los datos recogen un aumento del 5,6% en los precios de la energía en junio, el mayor desde abril de 1999. Algo que es todavía más significativo si se tiene en cuenta que habían bajado casi un 2% en mayo. Según el informe de precios, el coste de la energía es responsable de las tres cuartas partes del IPC en los seis primeros meses del año.

La gasolina volvió a dispararse hasta un 8,8% de subida y el gas natural también registró una nueva subida del 7,8% con repercusión en otros sectores.

El precio del crudo también es la espada de Damocles que pende sobre la economía europea. Ha sido el responsable del descontrol de los precios en Europa. En junio subieron 0,5 puntos en la zona euro, con lo que la tasa interanual ha tocado un hasta hace poco insospechado 2,4% en términos interanuales. Y lo que es aún más significativo, casi triplicando el IPC del 0,9% de hace justo un año. En el conjunto de la UE el dato es un poco mejor, al pasar de 1,7% en mayo a 2,1% en junio frente a 1% hace doce meses.El mal dato de España sólo ha sido superado por Irlanda (5,4%) y Luxemburgo (4,4%). Las mejores cifras de los Once corresponden a Francia (1,9% interanual hasta junio, según cifras provisionales, lo que significaría tres puntos más que en mayo), seguida de Alemania (2%). Este dato es malo ya que supone un aumento de medio punto en un mes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de julio de 2000

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