África negra es más pobre hoy que en 1970, según el Banco Mundial

El África subsahariana, excluyendo Suráfrica, tiene menos carreteras que Polonia, menos de un quinto de la población tiene electricidad, uno de cada cinco africanos vive en un país en guerra y la mayoría vive a dos horas del teléfono más próximo. Éstos son algunos de los datos recogidos en el informe del Banco Mundial Can Africa claim the 21th century? (¿Puede África aspirar al sigloXXI?), en el que se destaca que el nivel de vida en el subcontinente es en la actualidad más bajo que a finales de los años sesenta.

En los últimos 30 años parecen haberse dado cita en África los cuatro jinetes del Apocalipsis. La muerte, la guerra, el hambre y la enfermedad (a los que habría que añadir la corrupción) han devastado el continente, frenando en seco su desarrollo económico. El informe del Banco Mundial, de 292 páginas y elaborado conjuntamente con Naciones Unidas y diversas instituciones africanas, subraya con magnitudes económicas esta catástrofe: la producción económica colectiva de los 48 países del África subsahariana no es mucho mayor que la de Bélgica; su contribución al producto interior bruto (PIB) mundial apenas supone el 1% y tan sólo representa el 2% del comercio internacional. Además, su participación en la exportación global de bienes manufacturados es casi nula. "Durante los pasados 30 años, [África] ha perdido la mitad de su cuota de mercado en el comercio global, incluido en el tradicional de materias primas", señala el informe. "Si África hubiera mantenido su participación en el comercio mundial de los últimos años sesenta, ingresaría por sus exportaciones unos 70.000 millones de dólares más que en la actualidad", añade.El Banco Mundial apunta también que el déficit de infraestructuras es un "enorme obstáculo para el crecimiento y la reducción de la pobreza". Los datos no dejan lugar a dudas. Menos de la mitad de la población tiene acceso al agua potable o a algún tipo de servicio sanitario; sólo el 16% de las carreteras están asfaltadas; de los 10 millones de teléfonos que existen en la región, la mitad está en Suráfrica, y sólo hay 10 líneas telefónicas por cada 1.000 habitantes, mientras que en Europa hay 204 y en América Latina, 110. Además, las llamadas son más caras que en cualquier otro lugar del mundo.

Desarrollo humano

Una comunicación telefónica de tres minutos con Estados Unidos cuesta 8,1 dólares, frente a los 4,3 que vale en Europa o los seis en Oriente Próximo. El panorama del desarrollo humano es también alarmante. Basten unos ejemplos. Más del 25% de la población adulta de países como Botsuana y Zimbabue está infectado de sida; el paro en las ciudades, que están creciendo más deprisa que en cualquier otra parte del mundo, alcanza al 20% de la población; sólo una de cada cuatro chicas va a la escuela primaria en las zonas rurales, y, desde 1960, el tiempo de escolarización media de las mujeres sólo ha aumentado en poco más de un año.

El informe sostiene que, en estas condiciones, el África subsahariana necesitaría crecer a un ritmo del 5% anual sólo para mantener el actual número de pobres y al 7% para invertir la tendencia. Y añade que si las mujeres tuvieran el mismo acceso a la educación y a los recursos productivos que los hombres, "las tasas de crecimiento nacional aumentarían un 0,8%".

Pese a la situación descrita, el Banco Mundial muestra su confianza en que África pueda salir del pozo a medio plazo y es crítico con su propia política de ayudas y con la de otras instituciones similares, como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La esperanza la marca la experiencia reciente de reconstrucción económica y apertura política de países como Nigeria y Mozambique o la inversión en formación y sanidad de Senegal y Uganda. La crítica viene del rotundo fracaso que han supuesto los miles de millones de dólares gastados en programas de ayudas mal concebidos y peor gestionados que han hecho del África subsahariana la región del mundo más dependiente de la ayuda exterior y al tiempo la más endeudada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de junio de 2000.