Tribuna:Tribuna sanitaria
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La salud en lista de espera

La reciente estrategia de los cirujanos cardiovasculares españoles en defensa de la salud ha sido un éxito. Los medios de comunicación han aceptado bien sus mensajes y las historias han sensibilizado a la población. La oposición se sumó a la presión y finalmente el Gobierno ha reaccionado como suele en las políticas periféricas al mainstream y en los ministerios de políticas sociales: con un plan de choque. La cuestión tiene numerosos puntos de interés, desvela algunas deficiencias y quizá suponga un punto de inflexión en las formas usuales de desarrollo de las políticas sanitarias planteando algunos interrogantes éticos cruciales.En España, en los últimos 20 años, todos los ministros de Economía han sido economistas. Ninguno de los de Sanidad ha sido un profesional de las ciencias de la salud. En este periodo, también todos los gobiernos han contraído compromisos públicos cuantificados sobre objetivos de economía monetizada. Ninguno lo ha hecho sobre la salud. Un factor que explica el éxito de los cirujanos cardiovasculares es la completa falta de una política explícita de salud para España. La baja prioridad de salud en la agenda gubernamental explica la continua apelación al plan de choque. Fascinantemente, algunos altos cargos sanitarios, conscientes del deterioro mediático de los choques han empezado a anunciar planes exprés. El mensaje de nuestros políticos sanitarios se ha limitado a repetir la obviedad de "mejoraremos la gestión", por cierto con un discurso casi idéntico al de los altos cargos de economía. ¿Se imaginan que Asuntos Exteriores dijera que la política exterior de España fuera la de "mejorar la gestión de las embajadas"?

Tampoco resulta imaginable el señor Rato secuestrando sonrojantemente las estadísticas económicas como lo ha hecho con las sanitarias la ministra Villalobos. El mutismo, el baile de cifras y la confusión que ha reinado en estos días suscitan una pregunta obvia. ¿Quién es el dueño de las estadísticas sanitarias? ¿Es aceptable el control político de las mismas que venimos sufriendo? Los políticos sanitarios consideran rutinaria la ocultación de los datos cuando son negativos, y su aireamiento pomposo cuando les son favorables.

El sistema nacional de salud genera enfermedades, pero para su análisis adecuado y una toma de decisiones útil, necesitamos algo más que lo que hemos tenido las últimas semanas.

La cuestión clave de las listas de espera quirúrgicas es su impacto en la salud, y para ello necesitamos una perspectiva de salud pública. El fallido informe de Hillary Clinton para la reforma sanitaria en Estados Unidos fue el primer documento gubernamental que identificaba, como una nueva función para la salud pública, "la monitorización y valoración de los efectos en la población del funcionamiento de los servicios sanitarios". Se trata no sólo de analizar la yatrogenia que producen los médicos, sino también la que producen los gerentes.

Los epidemiólogos sabemos que el estudio de las demoras, la efectividad de los procedimientos, y la prioridad a las intervenciones son áreas complejas en las que las aproximaciones sin información adecuada pueden producir enormes problemas. Sólo con un enfoque de salud pública podremos abordar con propiedad el dilema que suscita el resultado del proceso: cardiovasculares 1, otras enfermedades 0. Para mí, lo más interesante de lo que hemos vivido estos días es que un conflicto ético clásico como el enfrentamiento entre posiciones utilitaristas e igualitarias, se haya saldado rápidamente a favor de las primeras y sin apenas debate, dando prioridad a la atención de las personas en lista de espera cardiovascular sobre otras causas de muerte en nuestro sistema nacional de salud o fuera de él.

Sabemos que en un escenario de recursos finitos, el dilema entre efectividad (maximizar beneficios) y equidad (igualdad de oportunidades) no tiene solución. También sabemos que unas opciones o las otras se toman desde un punto de vista de los valores ideológicos del decisor. Pero hay muchos matices. Hasta el momento, los presupuestos de salud en España se han modificado con incrementos. La lista de procedimientos y especialidades médicas y quirúrgicas que postulan "salvar vidas" es enorme. ¿Entraremos en procesos de negociación gobernados por la capacidad de cada grupo corporativo de llevar sus muertos a los medios de comunicación?

Carlos Álvarez-Dardet es profesor de Salud Pública de la Universidad de Alicante.

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