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El cazatesoros Franck Goddio

¿Se puede pedir prudencia ante una noticia tan maravillosa como la del hallazgo de dos ciudades faraónicas bajo el mar? Es difícil no dejar volar la imaginación y entregarse a los más hermosos sueños, pero la presencia del inefable cazador de tesoros Franck Goddio en el asunto obliga, ay, a poner algo de sordina. Goddio, financiado por una fundación dependiente de un grupo industrial de Lichtenstein, es un amateur y no un profesional de la arqueología, un hombre del que se dice que hace arqueología sin arqueólogos y que, no lo olvidemos, descubrió en 1996 el palacio alejandrino de Cleopatra, también bajo el agua (un hallazgo que no se ha confirmado). Hace tiempo que en el mundo de la arqueología se siguen con prudencia las empresas de Goddio, apasionado de la búsqueda submarina de lo que sea: galeones, palacios o ciudades. La figura de Goddio se contrapone, en la investigación de Alejandría, a la del -este sí- arqueólogo de verdad Jean-Yves Empereur, que seguramente ha topado con restos del mítico Faro, aunque él no lanza las campanas al vuelo. Todo ello no quiere decir que no estemos ante las dos ciudades. Pero se sabía hace tiempo que la bahía de Abukir es un gran yacimiento arqueológico. Y había noticias de Menutis desde 1933.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de junio de 2000