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El Gobierno británico prevé reducir en breve su presencia militar en Irlanda del Norte

El Ejecutivo del Ulster volvió ayer a funcionar con la agenda propia de cualquier gobierno del mundo. Pero dos cosas urgen ahora, fuera de esa agenda, para que todo pueda seguir funcionando en el proceso de paz: cierto grado de desmilitarización por parte de las tropas británicas y, sobre todo, que los inspectores de desarme puedan ver muy pronto los arsenales del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Fuentes policiales confirmaron a este periódico que pronto se producirá un nuevo anuncio de retirada de tropas, que Londres va administrando en un goteo constante conforme "disminuyen los niveles de amenaza". Los primeros ministros de Londres y Dublín, Tony Blair y Bertie Ahern, pactaron el 6 de mayo en el castillo de Hillsborough, cerca de Belfast, que tras la devolución y la "inutilización" de arsenales del IRA (ya nadie habla de desarme) vendría la "normalización" o, en otras palabras, retirada de tropas hasta niveles propios de cualquier lugar en paz. Hoy quedan en Irlanda del Norte 14.000 soldados, el nivel más bajo de los últimos 30 años. En los peores momentos llegó a haber 31.000.Hoy la policía no teme atentados del IRA ni nuevas disidencias en esa organización, pero sí movimientos de otros grupos disidentes como el IRA Auténtico, responsable del atentado de agosto de 1998 en Omagh, en el que murieron 29 personas, entre ellas dos españolas. Nadie parece preocuparse en Belfast por los tiroteos entre bandas protestantes, como el que la pasada semana se cobró un muerto, ni porque uno de los grupos, el de los Combatientes por la Libertad del Ulster, se niegue a entregar las armas.

En cuanto a las armas del IRA, medios republicanos aseguran que pronto llegarán a Irlanda Cyril Ramaphosa, ex secretario general del Congreso Nacional Africano (ANC), y el ex presidente finlandés Maarti Ahtisaari, nuevos inspectores de desarme, para ver por primera vez los tres depósitos de armas que los católicos están dispuestos a abrir ante sus ojos. Las visitas serán secretas, y sólo se conocerán a través de los informes que realice el presidente de la comisión de desarme, John de Chastelain.

En el nuevo ambiente de reconciliación, un periódico protestante aseguraba ayer que el Partido Unionista del Ulster cederá el puesto de alcalde de la capital norirlandesa al Sinn Fein, que es la fuerza más votada pero que nunca ha conseguido el poder. El pacto entre los demás partidos se lo había impedido hasta ahora. A última hora de anoche, el Partido Unionista Democrático del Ulster de Ian Paisley, ultraconservador, decidió volver al Ejecutivo, aunque anunció que lo hace para evitar que partidos favorables al acuerdo de paz ocupen las dos carteras que les corresponden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 2000

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