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Editorial:

Curarse en salud

La Reserva Federal de EE UU subió ayer medio punto el tipo de interés de los fondos federales (el precio al que se cruzan el dinero los bancos), que queda fijado en el 6,5%. La tasa de descuento se elevó paralelamente hasta el 6%. La decisión responde, según el comunicado oficial, al deseo de enfriar la demanda interna de los norteamericanos. Es decir, Alan Greenspan ha encarecido el coste del dinero para prevenir un posible recalentamiento de la economía, como parte de un ambicioso programa que pretende neutralizar los peligros de una euforia que, entre otras disfunciones, ha generado una burbuja financiera que debe ser prudentemente deshinchada. La decisión de la Reserva Federal es agresiva y trata de enviar señales muy tajantes de control de los riesgos inflacionistas. Greenspan simplemente está curándose en salud.Es evidente que esta subida de tipos amplía el diferencial con el coste del dinero en el área del euro, y que ese diferencial favorecerá la intensificación de la corriente de capitales hacia Estados Unidos. A pesar de ello, el Banco Central Europeo debería resistir las tentaciones de practicar un seguidismo nervioso y encarecer el coste del dinero el próximo jueves 25 de mayo. Porque la subida de tipos en EE UU, justificada por la prolongada etapa de crecimiento (110 meses de prosperidad ininterrumpida, una tasa de paro del 3,9% y una tasa de inflación en torno al 3%), es poco argumentable en Europa, que apenas lleva 10 meses de crecimiento y tiene una tasa de paro del 10%. En estas condiciones, una subida de tipos debe ser muy reflexionada, y desde luego debe responder únicamente a los riesgos inflacionistas reales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de mayo de 2000