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I+DLA CIENCIA ENTRA EN EL BOTÁNICO

Nace el primer instituto de investigación dedicado a la Biología de la Diversidad

La ciencia se instala de lleno en el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia, que cuenta con una larga tradición en esta especialidad, desde que se crearon en 1567 la primera cátedra y el botánico de la institución. La restauración integral de este espacio, iniciada en 1987, se inaugura oficialmente mañana con la presentación del primer edificio de investigación dedicado a la Biología de la Diversidad.

El profesor y director del Jardín Botánico desde 1987, Manuel Costa, ha visto culminado un proyecto de rehabilitación concebido en los estatutos fundacionales de la Universidad de Valencia, que ha sufrido en la última década severas embestidas de parte de los sectores más derechistas de la ciudad de Valencia y que, finalmente, se presenta mañana con la inauguración del edificio de investigación dedicado a la Biología de la Conservación y la Biodiversidad, en pleno centro de la capital, en la confluencia de las calles de Quart, Gran Vía y Paseo de la Pechina.Diseñado por el arquitecto valenciano Carles Bento, el edificio de dos alturas -cerca de 5.000 metros cuadrados construidos, que se elevan sobre un solar de 1.500 metros cuadrados- ocupa el espacio en que anteriormente se asentaban un conjunto de viviendas del siglo pasado, en estado totalmente ruinoso. El edificio recupera la entrada histórica al jardín por la calle de Quart cerrada desde 1970 y su acceso está concebido en torno a un espacio circular para respetar un sexagenario almez que se eleva hasta la segunda planta.

El proyecto, que ha sido financiado prácticamente con 800 millones procedentes de Fondos Feder europeos, está dotado de las instalaciones necesarias para llevar a cabo una investigación puntera en el área de la Biología Molecular, Anatomía e Histología, Biosistemática, Fitosociología, Geobotánica y Bioclimatología y cuenta con una plantilla estable de 15 jardineros, 30 investigadores y 7 profesionales de administración y servicios.

Tecnología punta en la red

Con todo, el área estrella del nuevo edificio de investigación es la que alberga un histórico herbario -una pieza clave para la investigación botánica- que reagrupa materiales centenarios que estaban repartidos entre la Facultad de Farmacia, la de Ciencias Biológicas y la del propio Botánico. Se trata de una colección de 300.000 pliegos, que representa un instrumento de referencia para la investigación de las especies vegetales del Mediterráneo Occidental. Está compuesto por materiales iberolatinos y por una amplia colección de plantas de toda la Península Ibérica, el norte de África, las islas mediterráneas y el sur de Europa, procedentes de herbarios de diferentes instituciones europeas. El servicio, que será de libre acceso y consulta para investigadores nacionales y extranjeros, está informatizado y se podrá acceder a él a través de la red.

En el mismo edificio se ha instalado el Banco de Germoplasma, que tiene una importancia clave para la conservación de la flora endémica, rara y amenazada del Mediterráneo Occidental. En él se guardan deshidratadas y congeladas semillas y esporas a -25ºC, para garantizar su conservación a largo plazo. La biblioteca dispone de una amplia donación de fondos antiguos procedentes, en su mayoría, de la colección de José Pizcueta.

La educación y la divulgación científica son otros de los objetivos prioritarios, coincidieron ayer el rector Pedro Ruiz y el ex vicerrector de Investigación, acualmente en la cartera de Cultura, Juli Peretó, que impulsaron la materialización del edificio desde su primer mandato rectoral en 1994. Para ello se ha diseñado una sala de consulta de libre acceso, donde el visitante tendrá a disposición vídeos, soporte DVD, un herbario sencillo para estudiantes y laboratorios de prácticas.

El edificio cuenta con un salón de actos para congresos con capacidad para 250 personas que, de entrada, se inaugurará los días 29, 30 y 31 con la presencia de los directores de dos de los jardines botánicos más importantes del mundo que están en Londres y México. Cuando se cumplen dos siglos del traslado del Botánico al Huerto de Tramoyeres, la ciencia tradicional y la investigación biomolecular de última generación se dan la mano en uno de los espacios más emblemáticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de mayo de 2000