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El Insalud pagará un sobresueldo a los médicos que receten un 6% de genéricos Los facultativos que alcancen los objetivos podrán cobrar dos pagas de 125.000 pesetas

Los médicos de atención primaria del Insalud que receten medicamentos genéricos van a ser recompensados. Si durante este primer semestre el 6% de sus prescripciones es de este tipo de medicamentos, más baratos porque han perdido su patente, recibirán en octubre hasta 125.000 pesetas. Un plus que, de alcanzar el mismo objetivo entre julio y diciembre, volverán a recibir en abril próximo. El 90% de los equipos de atención primaria ha aceptado el plan, aunque el sindicato mayoritario de los facultativos, la CESM, rechaza el sistema por ir contra la ética profesional.

Potenciar el consumo del medicamento genérico es un "objetivo institucional" para el Insalud. Por eso, se incentivará este año a los médicos que más los receten. Para la mayoría de los facultativos de atención primaria (los médicos de familia) el objetivo a alcanzar es el 6% de todas sus recetas. Para los pediatras es del 4% y para los odontoestomatólogos, del 10%. "Son objetivos realistas", explica Rafael Matesanz, director de Atención Primaria y Especializada del Insalud. "Hemos analizado la prescripción de genéricos que se está haciendo y creemos que son objetivos alcanzables, porque ya en diciembre el porcentaje de recetas en atención primaria era del 3,46%".El mercado de genéricos es relativamente nuevo en España. En las farmacias sólo hay disponibles unos sesenta principios activos que se venden bajo el formato de EFG (Especialidad Farmacéutica Genérica) y que, al haber perdido la patente, se venden más baratos.

Un decreto de precios de referencia, que está aún en trámite de audiencia, obligará a partir del verano a que los farmacéuticos despachen siempre un genérico cuando el médico recete un equivalente de marca más caro. Pero el Insalud, que gestiona la sanidad pública de diez comunidades autónomas (el 43% de la población española), pretende pisar el acelerador con esta nueva política de incentivos que sólo se ha ensayado en Cataluña de forma experimental (véase EL PAÍS del 19 de noviembre pasado).

Cultura más que ahorro

Hasta ahora, los incentivos económicos del Insalud se ligaban a los objetivos de calidad fijados para cada área (actividad asistencial, número de consultas domiciliarias, unificación de servicios, contención del gasto...). Para la prescripción farmacéutica se surtía de información a los médicos para que pudieran elegir adecuadamente el mejor medicamento por su relación coste-efectividad y se fijaba la necesidad de recetar pocos fármacos de baja utilidad terapéutica.

Este año, por vez primera, el Insalud ha incorporado, como apartado independiente, incentivos por prescribir genéricos, a pesar de que no se espera un gran ahorro. "Nos mueve más la idea de introducir la cultura del genérico porque creemos que, además, es un parámetro de buena prescripción". En el Insalud hay 12.500 médicos de atención primaria, lo que quiere decir que un cumplimiento masivo de este objetivo conllevaría un enorme desembolso.

La política de genéricos es ampliamente aceptada por todos los sectores sanitarios. Sin embargo, a la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), mayoritaria entre los facultativos, no le gusta que la prescripción se ligue a los incentivos. "Es abrir un melón peligroso. Mañana podrían incentivar a quien firme menos bajas, por ejemplo", explica Pedro Alcaide, secretario de Atención Primaria de la CESM.

El 89,52% de los equipos (de un total de 1.183 en el Insalud) han firmado estos "contratos de gestión" con el Insalud, lo que, según el sindicato, no significa que la mayoría esté de acuerdo con el sistema. "La cuestión es que si no firmas el contrato no tienes derecho a esos incentivos, con lo cual esos pluses los reparten entre el resto del equipo. Por eso muchos han terminado por firmar los contratos cada año", explica Alcaide.

Alcaide coincide con dos médicos de atención primaria con los que ha hablado este periódico y con el senador socialista Octavio Granado en señalar cierta desconfianza hacia los genéricos por el posible déficit de control de calidad que puedan sufrir frente a los medicamentos originales con marca, lanzados por un laboratorio tras una larga y costosa investigación. Un médico desconfía incluso de que los genéricos sean bioequivalentes a los productos originales. "Este debate está fuera de lugar", alega Matesanz, "porque es un principio garantizado y no se pueden alegar pequeñas variaciones que no tienen influencia terapéutica alguna".

El Insalud es la administración sanitaria española que menos gasta en medicamentos por habitante y año (Galicia, Cataluña y Navarra son las que más gastan). Andalucía y Cataluña están haciendo también enormes esfuerzos con diferentes sistemas para controlar una factura farmacéutica que supera a nivel nacional el billón de pesetas anuales y que, por tanto, se come el 22% del presupuesto total de la sanidad pública.

Los médicos, por su parte, enarbolan el principio de libertad de prescripción para rechazar cualquier medida de ahorro que pase por imponer unos medicamentos sobre otros, pero lo cierto es que en otros países los facultativos no prescriben las marcas comerciales, sino los principios activos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2000