Una mirada del drama albanokosovar

Xulio Villarino recuerda emocionado la escena que recoge su fotografía, tomada a finales de abril de 1999 y galardonada ayer por unanimidad con el Premio Ortega y Gasset de este año. "Es en una zona de los campamentos turcos para refugiados. Estaba sentado y vi que por una loma bajaba una familia con un padre que llevaba de la mano a sus tres hijos". Mientras se aproximaban, se levantó y enfocó la cámara. "Con un teleobjetivo, para no acercarme demasiado y no agobiarles", dice. La foto, "una riqueza de emociones", resume el agotamiento de los refugiados que llegaban a tierra de nadie. "Te veías reflejado en cada una de las familias. Era como ver a mi propia familia". Para el jurado, la imagen expresa "sin efectismos retóricos" el drama del exilio albanokosovar. Su estancia en Kosovo, su segunda guerra, después de Zaire, es una experiencia que no olvidará nunca. Gallego nacido en Fazouro (Lugo) hace 30 años, trabaja en La Voz de Galicia desde hace siete años. El trabajo de Jesús Antoñanzas (zaragozano de 34 años) en Kosovo, publicado por El Periódico de Aragón, obtiene una mención especial del jurado. Para él, la cámara "es un arma para hacer que la gente se dé cuenta de lo que tiene" al compararse con los dramas lejanos. Retrató Bosnia en 1993, y después Mozambique, Ruanda, Zimbabue, Chiapas, Guatemala. Desde 1997, ha estado presente en el drama de los refugiados en los Balcanes.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de abril de 2000.

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