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La ONU recibe información sobre la muerte del cooperante Egiluz en Colombia

Los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, reunidos en Ginebra (Suiza), escucharon anteayer de boca del abogado Mikel Mancisidor que "el atentado" contra el cooperante bilbaíno Iñigo Egiluz y el sacerdote Jorge Luis Mazo "no habría sido posible sin la omisión e incluso sin la colaboración de algunas autoridades civiles y militares". Egiluz y Mazo murieron en noviembre pasado ahogados en la región colombiana del Chocó al ser arrollada su lancha por otra tripulada por paramilitares.Mancisidor, abogado de la ONG Paz y Tercer Mundo a la que pertenecía el joven y de la familia Egiluz, intervino ante los representantes de Naciones Unidas después de que la relatora especial de la ONU, Asma Jahangir, presentara su informe anual sobre las desapariciones y las ejecuciones sumarias, según informó la ONG en una nota.

Jahangir se mostró especialmente preocupada por el aumento de las ejecuciones extrajudiciales en Colombia. Señaló la relatora que, según su información, la mayoría de "estas atrocidades" fueron perpetradas "por grupos paramilitares que actúan, al parecer, con apoyo de las fuerzas gubernamentales".

El representante de la ONG y de los Egiluz aprovechó su condición de miembro de la federación de Asociaciones de Defensa y Protección de los Derechos Humanos de España para referirse al caso del cooperante y el sacerdote. Mancisidor pidió al Gobierno de Colombia que "ponga verdadera voluntad política en la lucha real, no sólo aparente, contra el paramilitarismo y la impunidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de abril de 2000