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La Feria del Libro de La Habana abre el mercado cubano a los editores extranjeros 150.000 personas han visitado la feria, que ha batido récords de ventas

En un país donde escasean los dólares y cuyos sufridos habitantes han de inventar cada mañana para comprar aceite, jabón o enlazar un autobús, desconcierta y gratifica que se produzcan fenómenos como el que acaba de ocurrir durante la IX Feria Internacional del Libro de La Habana. Más de 150.000 cubanos ávidos de novedades literarias pasaron por la alejada fortaleza colonial de San Carlos de la Cabaña, sede de la Feria del Libro, pero no fue éste el único récord batido en estos días: en sólo una semana los cubanos compraron libros por valor de cientos de miles de dólares, lo que confirma el buen rumbo de la política de apertura de Cuba a las editoriales extranjeras. Tres editoriales españolas -Alfaguara, Océano y Ediciones B- han negociado o negocian abrir librerías en La Habana.

"¿Pero, de dónde sacará dinero esta gente?", se preguntaba uno de los responsables del Grupo Grijalbo-Mondadori en La Cabaña. La frase no era gratuita. En el tenderete de Mondadori, de no más de 50 metros cuadrados, hubo días en que llegaron a vender 4.500 dólares (más de 700.000 pesetas), la mayor parte en diccionarios y literatura infantil.

Este fenómeno no escapó a los responsables de importantes casas editoriales de España y América Latina, que estos días han puesto de manifiesto su interés por el mercado cubano, y no sólo de consumidores, sino también de jóvenes talentos, ya que cada vez son más los escritores cubanos que publican fuera de su país y con relativo éxito. Prueba de ello ha sido la presencia en La Habana de numerosos agentes literarios, que han llenado sus agendas de contactos con nuevos escritores. Mercedes Casanovas, Guillermo Shavelzon, Gloria Gutiérrez (de la agencia de Carmen Balcells) o la enviada especial de Andrew Wylie constataron las posibilidades de un mercado prometedor.

Apoyo

El director del Libro y Bibliotecas de España, Fernando de Lanzas, aseguró que la institución que dirige no se va a quedar fuera de esta corriente, que cada vez cobra más fuerza. "La próxima Feria del Libro de La Habana está dedicada a España y vamos a apoyarla con entusiasmo".

Los responsables del Grupo Grijalbo-Mondadori, que el año pasado abrió la primera librería extranjera en la plaza de Armas de La Habana, han podido comprobar cómo lo que en principio podía haber sido una aventura temeraria se consolida como una clara apuesta de futuro.

Poco antes de la feria, Mondadori celebró en la ciudad una convención como una manera de subrayar las líneas maestras de su programa. "No se trata ya de que los mercados latinoamericanos sean simples satélites de la actividad primordial que se realiza en España o Italia", comentó Ricardo Cavallero, "sino de que cada área debe tratarse como un mercado autónomo".

Cavallero y otros responsables de Mondadori asistieron el lunes a una cena con Fidel Castro junto a un reducido grupo de editores y escritores, entre ellos Valerio Manfredi, quien se pasó toda la noche hablando con Castro sobre estrategas y generales, desde Aníbal a Julio César, pasando por Romel, a quien el mandatario cubano admira especialmente.

A la cena con Fidel Castro asistieron también los escritores españoles Almudena Grandes y Luis García Montero, quien ayer participó en un acto de homenaje a Rafael Alberti, que contó con la presencia de la hija del poeta, Aitana, que reside en Cuba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de febrero de 2000