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Babcock & Wilcox guarda 7.000 metros cúbicos de lindane desde 1995 en un nave abandonada

La empresa Babcock & Wilcox tiene almacenados desde hace más de cuatro años casi 3.500 sacos de tierras con residuos de lindane en una nave abandonada en Sestao. Un juzgado de Barakaldo estudia la situación del depósito tras la denuncia interpuesta por una asociación ecologista, que califica el almacenamiento de "ilegal y clandestino" por incumplir la legislación medioambiental. Ihobe, la sociedad del Gobierno vasco que gestiona el problema del lindane, asegura que la nave cumple las normas establecidas y que "el residuo está lo más seguro que puede estar ahora".

El almacén una antigua nave de laminación de Babcock, con una superficie de 12.500 metros cuadrados, de los que 4.200 están ocupados por los sacos con los residuos de lindane. Estos materiales tóxicos proceden del solar que ocupa actualmente el hipermercado Pryca de Sestao, para cuya construcción se tuvieron que retirar las tierras contaminadas existentes. Estos trabajos se desarrollaron entre julio y diciembre de 1995, según consta en la documentación existente en el Juzgado número 1 de Barakaldo.Las labores de descontaminación originaron la retirada de 3.411 grandes sacos (big bags), con un volumen de dos metros cúbicos cada uno, lo que supone más de 7.000 metros cúbicos de tierras contaminadas con el residuo tóxico del pesticida lindane. El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco llegó a un acuerdo con Babcock para almacenar en una nave estos desechos contaminantes hasta que se construyese la celda de seguridad que albergará los numerosos focos con lindane desperdigados por la Margen Izquierda.

Sin embargo, el retraso del proyecto ha supuesto que el almacenamiento temporal se haya prolongado ya durante más de cuatro años. Las obras de la celda comenzaron en noviembre pasado, aunque la recogida de los desechos del lindane no se iniciará hasta marzo del próximo año. De hecho, Medio Ambiente estableció en el permiso de almacenamiento, firmado en junio de 1995, un plazo de dos años, aunque con la posibilidad de prórroga. Ésta se concedió en diciembre de 1997 y ahora se ha vuelto a prorrogar, según comunicó un portavoz oficial de la sociedad ambiental Ihobe.

La denuncia de la asociación ecologista Lur Maitea, tramitada el 10 de enero en los juzgados de Barakaldo, califica el depósito de "ilegal y clandestino", puesto que al tratarse de un material tóxico y peligroso "no cumple la legislación administrativa medioambiental con los controles y autorizaciones administrativos preceptivos". La asociación cita en concreto la falta del estudio y la posterior declaración de impacto ambiental, la carencia de la licencia de actividad municipal, una medición de la distancia entre la nave y núcleos de población y el nombramiento del gestor de residuos tóxicos y peligrosos.

En el permiso otorgado en 1995, Medio Ambiente nombraba gestor de los residuos de lindane a Babcok & Wilcox, estableciendo una treintena de requisitos. La denuncia de Lur Maitea señala, sin embargo, que las excavaciones para retirar las tierras contaminadas del solar de Pryca -"y no sabemos si también el traslado a la nave"-, fueron realizadas por la empresa Galdames Excavaciones.

"Está controlado"

Sobre la licencia de actividad, el Ayuntamiento de Sestao no pudo precisar ayer si existía este trámite. "No sé si se hizo con una licencia u otro tipo de autorización, porque es algo de hace cuatro años, pero tuvo los controles adecuados. Lo que no sabemos es si luego se ha seguido controlando por el Gobierno vasco", aseguraron fuentes municipales.

El Ihobe negó cualquier ilegalidad en la nave que tiene los 3.411 sacos con lindane. "Se encuentra según las normas establecidas entre Babcock y el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno. Las autorizaciones están en regla", dijo un portavoz oficial. Esta fuente añadió que se trata de residuos que se trasladarán al futuro depósito de seguridad de Barakaldo y "que están mejor que otros por ahí al aire libre, porque al menos están confinados en una nave". "Están lo más seguros que se puede y donde mejor pueden estar, que no sea la celda de seguridad", añadió.

El Ihobe negó la obligatoriedad de un estudio de impacto ambiental, "porque esto se necesita cuando se tratan los residuos. Y un almacenamiento no lo requiere". Sobre la posible falta de licencia de actividad municipal, señaló que es una cuestión que atañe al propietario del almacén.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de febrero de 2000

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