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Los usuarios dan un notable alto a la prestación

Pese a su fama, la prestación social sustitutoria (PSS) tiene una alta valoración entre sus beneficiarios: 8,78 puntos sobre 10. Más de la que obtiene entre los responsables de las entidades (7,35) o los propios objetores (7,13), según el estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona."El trato humano, a menudo también la relación intergeneracional, o simplemente, las tareas vinculadas al mero hecho de dar compañía, se percibe como uno de los elementos más favorables de la PSS", por parte de sus beneficiarios, agrega el informe. El apoyo domiciliario a ancianos que viven solos es, precisamente, uno de los servicios que la Dirección de Objeción de Conciencia considera más difícil mantener cuando desaparezca la prestación sustitutoria.

El 59% de los objetores trabaja en las Administraciones Públicas (estatal, autonómica o local) y el resto, en entidades privadas. El 53% presta servicios sociales. Le siguen los que se dedican a la educación y cultura, medio ambiente, sanidad, protección civil y cooperación internacional.

Los servicios dependientes de la Administración son los más alejados de la demanda social, como se deduce del hecho de que mayoritariamente se crearan para dar cumplimiento a la Ley de Objeción.

Por el contrario, las entidades privadas subrayan que la llegada de los objetores no les ha supuesto la instauración de nuevos servicios, sino la posibilidad de dar mayor regularidad y ampliar la extensión de los que ya venían prestando con anterioridad.

18.000 en Cruz Roja

Entre las entidades más afectadas por la supresión de la PSS se encuentran Cruz Roja, que emplea a unos 18.000 objetores, o la asociación de ayuda al discapacitado ANDE, con un millar. José María Palacios, responsable de esta última, considera "absolutamente necesaria" una alternativa para evitar que los puestos que actualmente se cubren con objetores desaparezcan.

Cruz Roja notará su ausencia, especialmente, en aquellos servicios que funcionan las 24 horas del día, como los de primeros auxilios en carretera, según reconoció ayer el responsable de los objetores en Cruz Roja, José María Benedicto. Pese a contar con alrededor de 160.000 voluntarios, la mayoría de ellos sólo pueden colaborar algunas horas a la semana y, normalmente, fuera del horario laboral, lo que deja un notable vacío en los servicios de guardia.

Para hacer frente al desafío que supondrá la ausencia de objetores, Cruz Roja estudia alternativas, desde el llamamiento a nuevos colectivos de voluntarios, como amas de casa o jubilados, hasta la racionalización de los servicios que actualmente presta, agrupándolos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 2000