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Vacaciones en familia

Las vacaciones en familia de niños de la antigua Unión Soviética se han convertido en pocos años en un fenómeno masivo en España. Normalmente, se hace con autorización de las comunidades autónomas, que aprueban el programa propuesto por alguna asociación ciudadana, y cuentan con la supervisión del Consulado General en Moscú, que verifica, entre otras cosas si no se intenta colar gato por liebre.Con gran frecuencia, se presentan como candidatos a "descansos recuperativos" de enfermedades diversas o de las secuelas de la catástrofe de Chernóbil a niños perfectamente sanos y cuyas familias tienen un alto nivel adquisitivo.

Superados estos escollos, los niños viajan de vacaciones, incluso varios años consecutivos, y no es infrecuente que las familias con las que viven pidan que pasen un curso escolar en España. Según Melitón Cardona, en estos casos debe formalizarse un "acogimiento familiar administrativo simple" por la comunidad autónoma correspondiente, de forma que el menor cuente con las garantías y protección que le otorgan tanto la legislación española como los convenios internacionales.

En un acogimiento familiar se establecen, con carácter contractual, la modalidad del mismo, su duración y las obligaciones de ambas partes. En el caso de los niños de Asturias, únicamente ha habido visados de estudio, renovados anualmente hasta que las autoridades rusas, que tienen la custodia legal, han exigido el retorno. El artículo 9 del Código Civil español remite en estos casos a la legislación del país de origen de los menores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de diciembre de 1999