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SALUD

Ocho horas poco reparadoras

Se duerme en cinco episodios de unos noventa minutos, en cada uno de los cuales hay dos fases: una de movimientos rápidos del ojo (REM) y otra sin movimientos rápidos. Durante la fase REM, se sueña y es cuando, según muchos investigadores, la mente pone en orden lo ocurrido durante el día. El ciclo sin movimientos rápidos comienza con un periodo de sueño transitorio, luego se entra en uno de sueño ligero, y el tercero y cuarto son de sueño profundo. Estos últimos son los que tienen funciones reparadoras y rejuvenecedoras durante los cuales se restablecen los niveles hormonales y el organismo se reabastece de energía. "El sueño profundo es la mejor terapia para mantenerse joven", señala Eve Van Cauter, la directora del estudio que asocia la falta de sueño crónica al envejecimiento. Entre los 35 y los 45 años se empieza a perder el sueño profundo, lo que marca el inicio del envejecimiento. Por esta razón, muchos adultos se despiertan con la sensación de no haber descansado, a pesar de haber dormido ocho horas. Una forma de revertir ese proceso, explica Van Cauter, es el ejercicio físico. Además de la edad, hay otros factores que determinan el sueño profundo como los genes y el sexo. Las mujeres tienen más capacidad de dormir profundamente hasta llegar a la menopausia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1999