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Entrevista:WILLIAM HASELTINE / Director de Human Genome Sciences

"Las grandes compañías farmacéuticas actúan con histerismo"

El avance en el conocimiento de los genes, de sus funciones en el organismo humano y de su implicación en la aparición y desarrollo de un sinfín de enfermedades, está provocando situaciones paradójicas en la investigación de nuevos fármacos o nuevas estrategias terapéuticas. La batuta, en opinión de William Haseltine, fundador de la compañía Human Genome Sciences, una de las más activas en el mundo en el uso de genes y proteínas para, como él dice, "regenerar el cuerpo humano", no la llevan ni los centros de investigación académicos ni las grandes empresas farmacéuticas, todavía "confundidas" acerca del potencial del conocimiento del genoma humano. Haseltine fue distinguido la semana pasada en Valencia, en el encuentro Xenotrasplantes y clonación humana organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, por sus contribuciones al desarrollo de la ciencia genómica.Pregunta: Desde distintos foros se insiste en que los tratamientos médicos del futuro se definirán de acuerdo con el código genético de cada individuo.

Respuesta: Es muy improbable que esto suceda. Es más, creo que es una mala idea. En líneas generales lo que se persigue es lograr un fármaco para cada enfermedad, de modo que esto permita reducir los costes. Si se fabricara un fármaco para cada persona con esa enfermedad, los costes se dispararían.

P.Pero el objetivo parece ser lograr fármacos a medida.

R.Técnicamente sería posible, pero insisto en que el problema es económico, además de práctico y jurídico. Al individualizar demasiado, el concepto de ensayo clínico perdería su razón de ser. Un medicamento eficaz para un grupo cada vez más reducido sería ineficaz o tóxico para otros.

P.Por tanto, lo que se dice en los grupos farmacéuticos no se ajusta a la realidad.

R.No es más que una respuesta histérica a un problema de una gran envergadura; en ningún caso es una respuesta racional. Sería interesante que ambos enfoques coincidieran pero no es así normalmente.

P.¿Cuál debe ser el enfoque?

R.Es mucho mejor utilizar las nuevas técnicas de genética moderna para definir con mayor precisión la enfermedad. Muy probablemente, lo que hoy puede parecer una única patología tal vez sean varias. Por tanto, se trata de definir una enfermedad, el mejor fármaco para tratarla o curarla y establecer con la máxima precisión las personas que la padecen.

P.¿Cómo se traduce esa alternativa a la práctica?

R.Hay un nuevo tipo de medicina, a la que llamo regenerativa, en la que los fármacos no son drogas obtenidas a partir de compuestos químicos sino que son nuestros propios genes y proteínas. Significa un cambio de concepto que se centra en lo que es parecido a nosotros y no en lo que es distinto. Lo que puede hacer crecer los vasos sanguíneos en una persona, puede hacerlo en otras, de manera que el mismo fármaco funcione bien para todos.

P.El planteamiento no suena muy distinto al de terapia génica.

R.Producir insulina no es terapia génica, como tampoco lo es usar un factor de crecimiento o el uso de la eritropoyetina. Terapia génica, en mi opinión, significa cambiar la estructura genética de un individuo. Lo que proponemos equivale a medicina de trasplante, aunque lo que se trasplanta es una parte minúscula del organismo, una proteína o un gen.

P.El mundo académico parece haber quedado relegado de estos conceptos.

R.El mundo académico lleva por lo menos cinco o seis años de retraso. Se ha centrado en aspectos puramente científicos y apenas ha entrado en cuestiones médicas.

P.Pese a su opinión sobre la industria farmacéutica, mantendrán una fuerte relación.

R.¡Nosotros somos la industria farmacéutica! Al menos, una parte especialmente activa. Nuestro objetivo principal es regenerar el cuerpo humano mediante el uso de fármacos obtenidos a partir de productos naturales, esto es, genes o proteínas propios. Esto quiere decir reconstruir, regenerar, restructurar tejidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de octubre de 1999