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Un parásito centra un estudio sobre las caídas de los toros

El trabajo del INIA, el primero científico, durará cuatro años

"Cuando los toros se caen, se cae la fiesta". Pocas frases gozan de tanto predicamento en el universo taurino. Y, pese a ello, día tras día van al suelo. El Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA) apadrina su primer estudio dedicado al toro de lidia y, más en concreto, a un protozoo del género Sarcocystis. Según la hipótesis del proyecto, este parásito es la clave del misterio que hipoteca la integridad de la fiesta.

"Pese a la popularidad del problema, no existe ningún trabajo fiable que pueda determinar su causa precisa", dice a modo de presentación Manuel Sanz, el veterinario encargado de coordinar las labores de un estudio que se prolongará durante cuatro años. Según el facultativo, se sabe de la presencia de este parásito en la ganadería brava desde 1987, fecha en la que él mismo comenzó a investigar el asunto y cuyos primeros resultados fueron ofrecidos en las jornadas científicas de la Asociación de Veterinarios Especialistas en Toros (AVET) en noviembre del año pasado."La idea es demostrar que este parásito, que se enquista en las fibras esqueleto-motoras y cardiacas del animal, es ahora mucho más frecuente que antes. No que exista ahora y antes no. Sin embargo, todo indica que tanto las características como el aumento de la explotación ganadera a fecha de hoy han hecho que se reproduzca sin control", afirma Sanz. Hasta el momento, todas las teorías sobre la causa que hacen que un animal de casi 600 kilos se desplome de forma impenitente se habían topado con una expresión casi mágica: causas multifactoriales. "La selección, la alimentación, el estrés, la genética... Todas las posibles causas acostumbran a presentarse de forma combinada. De manera", continúa el veterinario, "que nada ni nadie parece ser el responsable".

Sin estudios científicos

Para Sanz, el problema base es la total ausencia de estudios científicos. "Lo que más llama la atención es que todas las teorías que se presentan ni siquiera disponen con una base fiable que sirva para cuantificar la fuerza del toro de lidia. Se sabe o se dice que ahora los toros se caen más que nunca, pero tampoco te puedes fiar con exactitud de lo único de lo que dispones: las crónicas periodísticas. Es decir", concluye, "está todo por hacer".

"Lo que sí es cierto es que cualesquiera de las causas anteriores servirían para determinar las razones de una disminución de la fuerza del animal. Lo que no explicarían es lo que se ve: que los toros se desploman sin más", comenta.

¿Se podría contemplar el fraude o el uso de laxantes o drogas como otras causas? "No. No es a consecuencia de un fraude la caída del toro. Sí se han dado casos de caídas de toros asociadas a la descoordinación de movimientos que quizá harían sospechar de la existencia de la administración de sustancias tóxicas. Sin embargo, lo que se ve todos los días es otra cosa. Lo que se ve es un animal incapaz de desarrollar un ejercicio para el cual está hecho", responde Sanz.

Durante los próximos cuatro años el equipo del INIA recogerá muestras; anotará puntualmente el comportamiento de los toros y estudiará el diminuto Sarcocystis, capaz, en teoría, de tumbar el toro de lidia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de septiembre de 1999