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La capa de ozono protege menos a España de los rayos ultravioleta que hace 20 años

La capacidad del sol para inflamar la piel ha aumentado un 5%, según Medio Ambiente

La radiación ultravioleta de tipo B que alcanza al territorio español ha aumentado aproximadamente un 8% en los últimos 20 años, como consecuencia del daño producido en la capa de ozono por compuestos artificiales que contienen cloro y bromo. Esta disminución ha supuesto un incremento del 5% de la capacidad de los rayos del sol para producir enrojecimiento e inflamación de la piel, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Medio Ambiente con motivo de la celebración hoy del Día Internacional para la Conservación de la Capa de Ozono. La mayor disminución, que puede superar el 10%, se da al final del invierno, mientras que al final del verano alcanza el 4%, indican los especialistas. El empobrecimiento, que lleva un ritmo del 0,23% anual, hace que si una persona podía tomar antes el sol sin sufrir eritema en la piel el día de máxima irradiación (el 21 de junio a las 12, hora solar) durante 17 minutos, ahora sólo pueda hacerlo durante 16 minutos.

Tras la identificación del problema, por la aparición de un agujero periódico de grandes dimensiones en la capa de ozono sobre la Antártida, se tomaron medidas plasmadas en el llamado Protocolo de Montreal para la limitación de los compuestos dañinos para el ozono.

Según las previsiones de los Grupos de Evaluación Científica y de Efectos Ambientales, asesores del Protocolo de Montreal, el aumento de la radiación ultravioleta B se mantendrá hasta la recuperación de la capa de ozono, que comenzará previsiblemente dentro de 10 años y culminará a mediados del siglo XXI. Mientras tanto, se prevé un aumento en el número de casos de cáncer de piel y de cataratas, así como daños en los ecosistemas terrestres y acuáticos.

España cumplirá los objetivos de menor utilización de bromuro de metilo para proteger la capa de ozono, aseguró a Europa Press el subdirector general de Calidad Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, Juan Martínez. Esta sustancia se utiliza como pesticida en los cultivos de fresas y pimientos y por ahora no tiene sustituto, por lo que se ha puesto en marcha un programa de investigación para lograr alguno.

Producción de CFC

España sigue fabricando, por otra parte, clorofluorocarbonos, (CFC) principales responsables de la destrucción del ozono, tanto para los llamados usos esenciales (inhaladores para enfermedades respiratorias) como para exportación a países en desarrollo. Ambos objetivos están permitidos por el Protocolo de Montreal. La producción en 1998 ascendió a 6.414 toneladas.

La organización Ecologistas en Acción solicitó ayer la "prohibición inmediata" de los HCFC (que han sustituido a los CFC) y del bromuro de metilo, cuya producción todavía no se ha limitado si bien ya hay fechas para hacerlo. España es el segundo país de la UE, tras Italia, que más usa este compuesto. Los largos plazos previstos para la eliminación de estas sustancias se deben a las presiones de la industria química, arguyen los ecologistas, y no tienen en cuenta la salud de las personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de septiembre de 1999