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Juan Luis Panero gana el Premio Comillas por su autobiografía

El poeta Juan Luis Panero ha resultado ganador del 12° Premio Comillas de biografía, autobiografía y memorias por su obra Sin rumbo cierto. "El hilo argumental no es otro que mi vida", dijo ayer el autor. El libro, que será publicado por Tusquets, está compuesto por fragmentos que Panero ha ido rescatando de su memoria.

La autobiografía ganadora del Premio Comillas abarca, por razones de apego personal o de interés hacia los posibles lectores, el periodo entre el año 1942 (fecha de su nacimiento) y diciembre del año pasado. "No es un ajuste de cuentas. No pretendía meter en mi libro a los muchos idiotas que me he ido encontrando por el mundo", explicaba ayer el escritor. En cambio, sí que aparecen un buen número de bellas e interesantes mujeres.

"Debo advertir que en el terreno sentimental, o sexual si se quiere, he sido respetuoso, por que si no me hubiera presentado a la Sonrisa Vertical". El escritor asegura que no salen todas las mujeres que han pasado por su vida, "no tendría bastante con 250 páginas", ironiza, pero quizás sí las que le dejaron más gratos recuerdos.

Del reciente libro y de su vida, Panero destaca la importante presencia de su abuela materna, con la que vivió de los 15 y los 21 años; y advierte que habla menos de lo que cabría esperar de su padre, el poeta Leopoldo Panero, o su madre, Felicidad Blanch, que ya han dado lugar a una abundante producción literaria y cinematográfica. Sin rumbo cierto (título extraído de un verso de Rubén Darío) depara también una interesante visión de la narrativa hispanoamericana de los años sesenta, mucho antes del estallido del boom latinoamericano.

Panero conoció por aquel entonces a Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Juan Rulfo o Álvaro Mutis, y todos ellos aparecen descritos en mayor o menor medida en el libro. "La literatura hispanoamericana ha sido fundamental en mi vida, como se muestra en la parte de mis memorias América, América", afirmó ayer.

También tienen cabida escritores que Panero considera de primera fila, aunque no son muy conocidos en España, como el cubano Gastón Baquero o el colombiano Pedro Gómez Valderrama. La memoria literaria de Panero también reserva un lugar para Joan Vinyoli, Carlos Barral o Jaime Gil de Biedma.

Panero nació en Madrid, aunque a los pocos años inició sus viajes: residió en Londres, México y Bogotá por razón del cargo de su padre y, más adelante, desempeñó diversos trabajos editoriales que le llevaron a viajar por varios países europeos y americanos.

El germen de la autobiografía de Panero hay que buscarlo en unas conversaciones literarias que el escritor mantuvo con el estudioso de su obra, el profesor Fernando Valls. Durante este proceso Panero cayó en la cuenta de que "la literatura sin la vida no tenía sentido", y acabó dando forma de monólogo autobiográfico al material, introduciendo retazos de memoria que no eran estrictamente literarios.

Después del libro Los Mitos y las Máscaras, que recopila diversos textos dispersos y que Panero considera su obra predilecto, el poeta no había vuelto a enfrentarse a la prosa. Después de Enigmas y despedidas, publicado en enero de este año, trabaja en un nuevo poemario titulado Cuaderno de agosto, en la esperanza de que podrá superar, "si es que eso es posible", bromea, el grado de pesimismo que inundaba el anterior.

El escritor Fernando Valls, coautor de las memorias de Juan Luis Panero afirmó ayer a Efe que el libro "es fruto de una amistad de años y un trato frecuentes".

Género híbrido

Los autores de Sin rumbo cierto pretendían encontrar un género híbrido entre las memorias y el libro de entrevistas, de ahí el subtítulo del volumen Memorias conversadas. "La variedad de temas que trata el libro —literatura, toros, arte, la vida en España en los últimos 30 años, etcétera— sorprenderá al lector, así como los personajes que aparecen", ha expresado Valls, quien se ha mostrado muy contento con el premio Comillas. Valls y Panero han preferido obviar el papel de entrevistador en el libro, redactado en primera persona, en busca de un tono diferente "que creo que hemos conseguido", ha afirmado Valls.

Según Valls, Juan Luis Panero se planteó aceptar su propuesta de elaborar unas memorias tras recuperarse de una grave operación, experiencia que "le decidió a mostrar su propia verdad, sus vivencias". Una verdad que contrasta con la imagen histriónica que de él se da en películas como El Desencanto, que recrea aspectos de la vida de toda la familia Panero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de septiembre de 1999