El Ejército de EEUU sale de Panamá con temor por la situación en Colombia

Mientras EEUU refuerza su presencia militar en la vecina Colombia, la mayor parte del Comando Sur, acantonado en Panamá -459 militares activos, 700 civiles y 212 reservistas-, se despidió en una emotiva ceremonia, celebrada ayer, del país que ha sido su hogar desde hace casi un siglo. Con el abandono del Fuerte Clayton finaliza una presencia militar que se remonta al año 1903, cuando buques estadounidenses apoyaron la guerra de independencia del país contra la vecina Colombia.Precisamente, es en este país donde Washington está ampliando sus actividades. Más de un centenar de soldados estadounidenses entrenan actualmente un cuerpo antinarcóticos colombiano, que comenzará a operar a finales de año. Entretanto, la partida del Ejército Sur de Panamá ha suscitado advertencias de los que piensan que el país -y el Canal, que maneja el 4% del comercio marítimo mundial- queda a expensas de las guerrillas y los carteles colombianos de la droga, separados de Panamá por sólo la porosa frontera de la selva del Darién.

El nuevo destino del Comando Sur será el Fuerte Bucharam, en la isla de Puerto Rico, desde donde coordinará sus operaciones para Latinoamérica y el Caribe. En Panamá quedarán apenas mil soldados, que partirán cuando eche el cerrojo al resto de las bases estadounidenses en Panamá el 31 de diciembre.

Ligado a la construcción del Canal de Panamá, Clayton fue inaugurado en 1922 inicialmente para alojar a un regimiento del Cuerpo de Infantería. El fuerte está localizado en un área boscosa frente a las esclusas de Miraflores, en el área canalera del Pacífico. Durante la segunda guerra civil -cuando llegó a haber en Panamá 65.000 soldados estadounidenses destacados- sirvió de cuartel de la fuerza móvil y del Comando de Seguridad.

Centro de operaciones

En 1977, con la firma de los tratados Torrijos-Carter, Clayton se convirtió en la sede del Ejército Sur. Del Fuerte Clayton salieron las tropas y los tanques que intervinieron en la invasión de Panamá en 1989, que supuso la caída del general narcodictador Manuel Antonio Noriega.

Además de haber sido sede militar y el centro de operaciones antidroga de Estados Unidos para Latinoamérica, Clayton fue la residencia de decenas de miles de soldados y sus familias durante décadas. Durante la ceremonia de ayer, que marca la partida, a la que asistió el presidente Ernesto Pérez Balladares, muchos rostros no pudieron evitar la emoción.

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Estas tropas y sus familias dejan atrás 1.400 casas, barracones con capacidad para 1.800 solteros, dos escuelas y un hospital, enmarcados por palmeras y jardines, lo que convierte a Clayton en un auténtico pueblo. La Administración de la Región Administrativa panameña (ARI) valora las instalaciones en unos 530 millones de dólares (84.800 millones de pesetas). La entrega de los bienes está prevista para el 30 de noviembre. Tras el éxito en la venta de viviendas en otras bases transferidas, como las de Albrook, Jorge Marengo, de la ARI, calcula que las de Clayton -con precios de entre 50.000 y 150.000 dólares, entre 8 y 24 millones de pesetas- se venderán "como pan caliente".

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