Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL FUTURO DE LOS BALCANES

La cumbre de Sarajevo asienta la paz de la región en el pluralismo y el respeto a las minorías étnicas

La cumbre para un Pacto de Estabilidad del Sureste de Europa concluyó ayer con una Declaración de Sarajevo que afirma el compromiso de trabajar para "acelerar la transición en la región para establecer democracias, economías de mercado prósperas y sociedades pluralistas y abiertas en las que se respeten los derechos humanos, incluidos los de las minorías nacionales". El presidente de EEUU, Bill Clinton, dedicó casi la cuarta parte de su intervención ante la cumbre para atacar al presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, "que ha llevado a Serbia a la ruina".

Clinton aseguró: "La ayuda [a Yugoslavia] para la reconstrucción sólo perpetuaría el régimen de Milosevic". Es la única exclusión, porque la declaración acentúa la disposición a facilitar "la integración en las estructuras euroatlánticas" a los países de la región que lo deseen. Al mismo tiempo, la declaración de los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en Sarajevo apela al pueblo de Yugoslavia "a abrazar el cambio democrático y trabajar de forma activa por la reconciliación regional"; afirma que buscarán las vías para que Montenegro, la República menor de Yugoslavia, se beneficie del Pacto, y reitera "la importancia de la preservación del carácter multiétnico de Kosovo".El presidente del Gobierno español, José María Aznar, coincidió con Clinton en el análisis de la figura de Milosevic. En una breve conferencia de prensa, Aznar dijo: "Mientras Milosevic esté en el poder, no hay ninguna posibilidad de cooperación con la República Federal Yugoslava y, específicamente, con Serbia (...). No sería aceptable en este momento un principio de colaboración con Milosevic, y bien que lo siento desde el punto de vista del pueblo serbio". Expresó también Aznar su deseo de que "la oposición democrática serbia y los ciudadanos serbios sean capaces de empujar a su país hacia un horizonte positivo".

La declaración destaca el carácter especial de Sarajevo y su papel en este siglo "como un símbolo que emerge del conflicto y de la destrucción, así como un símbolo de respeto y tolerancia multiétnica, multirreligiosa y multicultural". Por eso reafirman su responsabilidad compartida por una Europa democrática y en paz, y en promover "la integración del sureste de Europa en un continente donde las fronteras permanezcan inviolables".

El punto cuarto de la declaración de Sarajevo, relativo a Yugoslavia, había quedado pendiente de aprobación hasta última hora. Entre bastidores se buscaba una fórmula de compromiso aceptable por Rusia que parece recogida en la referencia al "apoyo a la plena aplicación de la resolución 1244 de la ONU sobre Kosovo [República Federal de Yugoslavia]". Esta referencia a la ONU, así como el añadido de Kosovo como parte de Yugoslavia, supone una concesión a Belgrado que insiste siempre en que el acuerdo de paz se firmó a partir de la resolución de la ONU y en que Kosovo es parte de Yugoslavia. Clinton aprovechó su intervención ante el pleno de la conferencia para arremeter contra Milosevic, a quien acusó de realizar una campaña para lograr una Gran Serbia que dejó "más de un cuarto de millón de muertos, desarraigó a millones y socavó la estabilidad de la región". Se refirió después Clinton a "los valores sobre los cuales queremos construir una nueva Europa", por los que la OTAN intervino primero en Bosnia, y ahora en Kosovo. Clinton añadió: "No podemos pretender que nuestra victoria sea completa si el pueblo de una amplia región de Europa permanece todavía sufriendo el desastre producido por una década de violencia".

Además de las declaraciones verbales, Clinton realizó una oferta concreta de ayuda económica de un fondo de inversión para la región de 150 millones de dólares (24.000 millones de pesetas), y la apertura de una línea de crédito de 200 millones de dólares (32.000 millones de pesetas). Clinton espera que sus "aliados europeos adopten pasos similares". Clinton ofreció, además, facilitar el acceso de los productos del sureste de Europa al mercado estadounidense.

Por los pasillos de la cumbre se palpaba la decepción de los representantes de algunos de los países balcánicos porque consideran una oferta de Clinton del todo insuficiente. Esto coincidiría con los temores expresados en algunas capitales de la región de que el Pacto puede quedarse en el ámbito de las declaraciones y no ofrecer solución económica a los problemas concretos. Sería una variante del famoso "mucho ruido y pocas nueces". Un periódico de Rumania escribía en vísperas del comienzo de la cumbre de Sarajevo que la ayuda destinada a la región equivalía a "tratar un cáncer con aspirina"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 1999