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La Conferencia de Viena presenta una estrategia espacial para el siglo XXI

La declaración final destaca la cooperación para el desarrollo y la protección del espacio

La ciencia y tecnología espaciales permiten desarrollar soluciones globales para problemas comunes de la humanidad, y sus avances en las últimas décadas exigen renovar la estrategia para encarar el siglo XXI, "el milenio espacial". Ésa será hoy la conclusión de los delegados de la ONU en el último día de la Conferencia Unispace III sobre Exploración y Usos Pacíficos del Espacio. La Declaración de Viena recomienda acciones para aprovechar los recursos naturales, proteger el medio ambiente, educar acerca del espacio, fortalecer el papel de la ONU y promover la cooperación

Los delegados estaban ayer dando los últimos toques a la redacción del informe final de esta larga reunión convocada por la ONU, que se inauguró el pasado día 19, y de la Declaración de Viena, una serie de recomendaciones sin carácter vinculante que pretenden servir de pautas para la estrategia espacial en el siglo XXI.En los últimos días se acordó incluir una mención a la necesidad de impedir una carrera de armamentos en el espacio, pedida por el G-77 (grupo de países en vías de desarrollo) y China, y se discutía todavía ayer la creación de un fondo, de carácter voluntario, para que los países en desarrollo puedan llevar a cabo las recomendaciones de la conferencia. El intento de crear un Día Mundial del Espacio no salió adelante, ya que no existe acuerdo sobre la fecha a elegir. Marruecos sugirió el 20 de julio, aniversario de la llegada del hombre a la Luna, y Rusia contraatacó con el 4 de octubre, día del lanzamiento del Sputnik, el primer satélite artificial. Otros países no quieren ni oír hablar de fechas ligadas a la guerra fría. En lo que sí han estado de acuerdo la mayor parte de los países es en la necesidad de arbitrar medios para que los datos procedentes de los satélites de observación de la Tierra se puedan utilizar de forma flexible y eficaz para prevenir, vigilar y mitigar los efectos de las catástrofes.

La Declaración de Viena pide la creación de un sistema integrado de gestión de desastres naturales, por un lado, y el desarrollo de una Estrategia Global Integrada de Observación, por el otro. En Viena se ha presentado el embrión de esta estrategia, la alianza IGOS, creada en 1998, bajo el paraguas del Comité de Satélites de Observacion de la Tierra y la adhesión de múltiples organismos internacionales. Las agencias espaciales europea y francesa (ESA y CNES) anunciaron también la redacción de una Carta de Operadores de Sistemas Espaciales que asegure la reacción inmediata de los operadores en caso de desastres, suministrando los datos obtenidos por sus satélites a petición de las autoridades correspondientes.

La participación española en la Unispace III ha sido muy escasa en las sesiones técnicas. En otro ámbito, la de presentaciones a los delegados, se expuso el programa espacial español, incluido en el Plan Nacional de Investigación, y dos proyectos, un minisatélite en colaboración con Argentina al que le quedan todavía cuatro años para el lanzamiento y uno de nanosatélites que no ha pasado de la fase de estudio.

La Conferencia de Viena, aunque sus trabajos no sean vinculantes, se considera en medios diplomáticos como necesaria para activar y regenerar la visión mundial del espacio, 17 años después de Unispace II. Respecto a la presencia española, el embajador ante Naciones Unidas, Antonio Ortiz, valoró especialmente el pabellón español en la exposición industrial que tuvo lugar durante la primera semana, en el que se presentaban algunos de los trabajos de empresas españolas en proyectos de la ESA.

La Declaración recuerda también la necesidad de que todos los estados miembros ratifiquen los cinco tratados elaborados por la ONU hasta la fecha sobre temas espaciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 1999