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Canseco presenta en Almagro un montaje renovador de "Julio César"

El festival de teatro finaliza sin sorprender ni entusiasmar al público

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro llega al final de su 22ª edición con el pronóstico que sobre él había hecho la profesión teatral confirmado. Un festival sin sorpresas. Ningún estreno ha causado sensación y la trayectoria de los profesionales que estrenaban hacía prever el desigual resultado. Los últimos estrenos han correspondido a Shakespeare; un bien recibido Julio César, con dirección de Manuel Canseco y 25 actores en escena, y una revisión de La fierecilla domada, del grupo TeatroA y su director, Carlos Marchena. El festival se ha completado con exposiciones y debates.

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Junto a estas novedades escénicas, hay que resaltar dos montajes que gozan de prestigio desde hace meses, Clásyclos, de Juan Margallo, y la Fuenteovejuna que ha dirigido Emilio Hernández con sólo mujeres.Los estrenos absolutos buscados por los festivales no han sido muy brillantes en la 22ª edición del Festival de Almagro. De ahí que montajes como Entre bobos anda el juego, de Rojas Zorrilla, con dirección de Gerardo Malla para la Compañía Nacional de Teatro Clásico, o Julio César, de Shakespeare, se hayan visto con gran interés, dada su sólida producción y los elencos de profesionales consagrados. Ello no quita que a jóvenes directores como César Diéguez, actor que ha debutado en Almagro como director escénico con El parecido en la corte, de Rojas Zorrilla, o Adrián Daumas, que ha acudido al festival con una perfeccionista versión realizada por Mauro Armiño de Los enredos de Scapin, de Molière, se les hayan reconocido, por parte de crítica y público, sus cuidadosos trabajos.

En cualquier caso, no hay que olvidar que al grupo de los espectáculos ya estrenados pertenecen las mejores noches. Paradójicamente, muchos han definido como la más mágica de todas la ofrecida por el único evento no teatral de todo el festival: el concierto de Jordi Savall y su grupo Hesperion XX en el Corral de Comedias del siglo XVII. Otros montajes que han encantado al público en anteriores semanas han sido Los enamorados, de Goldoni, con dirección de Miguel Narros, o Las mujeres sabias, de Molière, con versión de Adolfo Marsillach. El mismo público que no ha encontrado sentido a que estuviera programado en el festival especializado en teatro clásico un espectáculo japonés en el que se fusionaba la danza tradicional con la danza butho nipona.

Además del Julio César dirigido por Manuel Canseco, también atrajo muchas miradas la curiosa puesta en escena que Emilio Hernández ha realizado de Fuenteovejuna, de Lope de Vega, revisada por Ana Rosetti. Un montaje llevado a cabo no sólo con el Centro Andaluz de Teatro, sino con el grupo palestino Al-Kasaba, pero con la peculiaridad de que sólo hay mujeres en él, ya que Hernández ha querido hacer un paralelismo entre la historia teatral y las actuales guerras.

En esta recta final del festival, que ha contado con mercado medieval, exposiciones, jornadas para expertos, espectáculos infantiles y uno interpretado por ciegos, también ha salido bien parada la irónica visión que sobre el mundo del teatro clásico ha realizado Juan Margallo en Clásyclos, sarcástico montaje del que los espectadores destacan su gran imaginación y su interpretación, realizada por actores como Pedro Mari Sánchez, Petra Martínez, Vicente Cuesta y el propio director y autor.

Una de las cosas que han sorprendido de la XXII edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro es que entre los montajes que ya estaban estrenados, y que por tanto no se han programado a ciegas, se han producido batacazos importantes. Ello ha sucedido con compañías no muy expertas que han percibido cachés similares al que estaba dispuesto a cobrar la productora Fila 7, a la que la dirección del festival rechazó el Ricardo III, de Shakespeare, con dirección del estadounidense John Strasberg y protagonizado por José Pedro Carrión, María Luisa San José, Xavier Elorriaga y Alicia Agut, entre otros. Una compañía que había aceptado rebajar sus honorarios en Almagro a 950.000 pesetas cuando suele cobrar por este espectáculo, apenas visto en España, 1.700.000 pesetas. También se desestimó programar La Celestina, con dirección de Joaquín Vida, versión de Luis García Montero y con Nati Mistral de protagonista, obra de la que este año se celebra el quinto centenario de su publicación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 1999