José Hierro evoca el ser "mágico y misterioso" de Claudio Rodríguez

"Claudio era un místico, lo iluminaba todo, las cosas reales eran irreales para él, todo en él era mágico". Con recuerdos salpicados de lecturas de textos de Claudio Rodríguez, el poeta José Hierro y el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, reunieron ayer sus voces en Santander para rendir homenaje al escritor fallecido la semana pasada en Madrid. El director de la RAE leyó un texto elaborado a partir de referencias a las fuentes simbolistas de Rodríguez, mientras que Hierro prefirió improvisar un discurso lleno de anécdotas sobre la vida y la condición humana del autor antes de adentrarse en el "enigma" de su obra. Los dos coincidieron en calificar como "mágico y misterioso" al hombre que escribió Don de la ebriedad.José Hierro habló con cariño de su "amigo", intercalando las bromas con evocaciones de su última tarde juntos, y con apuntes en tono de chiste sobre la salud de ambos. "Nos vimos como hace un mes y fuimos a tomar unos vinos; para Claudio era toda una tradición el vino en la barra... Él y su mujer son negadores de la realidad. Ese último día que nos vimos, yo no podía respirar bien en las cuestas y Claudio tenía un color verde amarillento espantoso. No pregunté... Luego Clara se echó a llorar y me contó que tenía cáncer. Él no dijo nada: ésa era la personalidad de Claudio".

La poesía de Claudio Rodríguez trascendía esa realidad que él no quería admitir en una forma que Hierro define cariñosamente como "mentira", y recuerda que "nunca dejó de ser un enigma porque hablaba para ocultar aquello que realmente estaba pensado". La Universidad Menéndez Pelayo ha acogido este cálido homenaje dentro del curso que dirige Víctor García de la Concha sobre poesía española de posguerra. Para él tampoco resultaba fácil hablar de un amigo "que se ha apagado a tan pocas fechas" y con el que comparte año de nacimiento, de quinta militar y de entrada en la Academia, "entre otras muchas cosas". Con evocaciones de Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, San Juan de la Cruz y Santa Teresa y los simbolistas franceses Baudelaire y Rimbaud, el director de la RAE analizó las fuentes de creación del poeta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 29 de julio de 1999.

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