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La ausencia de Asad en Rabat desconcierta a Clinton

La inesperada ausencia en los funerales de Hassan II del presidente sirio, Hafez el Asad, estropeó el plan al presidente norteamericano Bill Clinton, quien había previsto celebrar en Rabat una reunión sorpresa entre el dirigente sirio y el primer ministro israelí, Ehud Barak, aprovechando su presencia en el sepelio."Estoy un poco preocupado; no comprendo por qué no ha podido venir. Quizás se ha sentido mal", dijo Clinton a la prensa israelí desplazada a Rabat, tras conocer la noticia de la anulación del viaje.

Las verdaderas razones del líder de Damasco nada tenían que ver con la salud (algo quebradiza), sino a su temor de verse atrapado en una encerrona urdida por Clinton y Barak. Asad tenía razón: Clinton y Barak habían preparado con detalle la cita. El rey Abdalá II de Jordania sirvió de mediador, enviándole un mensaje personal al que Siria respondió con dureza.

Asad ha demostrado en los últimos años que no le agradan las cumbres propagandísticas, y menos cuando éstas se preparan por sorpresa. Ayer, envió una mensaje a la corte alauí, anunciado que visitaría Rabat en los próximos días para expresar en persona al rey Mohamed VI las condolencias por la muerte de su padre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de julio de 1999