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Crítica:CLÁSICA - HANS WERNER HENZE

Todo el piano de Henze

"Soy Hans Werner Henze, compositor. Tengo 73 años y es la primera vez que vengo a España como músico". De esta manera comenzó anteayer Henze una excelente conferencia-concierto en la Fundación Juan March, en la que Jan Philip Schulze interpretó la integral de sus obras para piano, cinco composiciones que abarcan un periodo que se extiende desde 1949 a 1996 y que reflejan a la perfección la evolución estilística del compositor alemán. Con motivo del concierto, el Instituto Alemán publicó Lenguaje musical e invención artística, un ensayo de Henze elaborado a partir de dos conferencias que pronunció en la Universidad de Zúrich en 1993."Mis piezas de piano son como notas marginales en el conjunto de mi obra", dijo Henze. En ellas se ve, en efecto, cómo reaccionó a las tendencias del siglo, elaborando su propio lenguaje. Las Variaciones opus 13, de 1949, se sitúan bajo la impresión causada por las clases de René Leibowitz y el sello del estructuralismo. La Sonata per piano forte, de 1959, articula algunas de sus obsesiones de entonces: dos temas contrastados en el primer movimiento; un fraseo a partir de Haydn en el segundo; un homenaje al contrapunto, y Bach en la fuga final. El joven pianista alemán J. P. Schulze lo desentrañó con maestría.

Hans Werner Henze

Integral de la obra para piano. Intérprete: Jan Philip Schulze. Fundación Juan March. Madrid, 26 de mayo.

La influencia de los maestros antiguos de la ópera se dejó notar en las dos piezas siguientes del concierto. No es de extrañar. Henze mira, por ejemplo, a Verdi en El príncipe de Homburg o a Rossini en El joven lord. Las Lucy Escott variations, de 1993, en memoria de la diva inglesa, parten del aria Come a me sereno, del primer acto de La sonámbula, de Bellini. En cuanto a Cherubino, tres miniaturas para piano, de 1980-81, el punto de partida está, claro, en la canción Voi che sapete, de Las bodas de Figaro, de Mozart. Schulze seguía cautivando desde el teclado.

La composición más reciente para piano, Toccata mística, es de 1996 y entra en correspondencia con alguna de las obras recientes de Henze: la Novena sinfonía o la ópera Venus y Adonis, estrenadas respectivamente en Berlín y Múnich en 1997.

Era el primer concierto de una serie que tiene sus próximas manifestaciones esta tarde en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, con El cimarrón, biografía del esclavo cubano Esteban Montejo para voz, percusión, flauta y guitarra; el lunes 31, en el Museo Nacional Reina Sofía, con Royal winter music, a cargo del guitarrista Jürgen Ruck; y el jueves 3 de junio en el Teatro Real, con The Bassarids, ópera con libreto de Auden y Kallman, basada en Las bacantes, de Eurípides.

El compositor alemán Hans Werner Henze, autor de una abundante obra en todos los terrenos musicales, es considerado unánimemente como un clásico. Paradójicamente, el mismo día que Henze comenzaba su renacimiento madrileño, fallecía a los 93 años un personaje clave de la música de este siglo, el director suizo Paul Sacher. Cosas del azar. Pero la música, la buena música, sigue su curso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de mayo de 1999